Aquellos que dicen
Paren el mundo que yo me bajo
saben que el mundo no se va a detener
pero existe una posibilidad
Meditar
La meditación puede detener y transformar tu mundo porque
Meditar es revolucionario
Recuerdo cuando subí por primera vez a un tiovivo. Mi padre me acompañó en ese viaje iniciático para un niño de seis años. Mi madre nos observaba desde fuera. Cuando aquel caballo empezó a subir y bajar, al mismo tiempo que todo giraba, me asusté mucho. Volaba en un Pegaso de cartón piedra y el mundo daba vueltas sin parar. Estaba aterrado, aunque sentía, rodeando mi cintura, las manos fuertes de mi padre. Quise enseguida bajarme del repintado caballo, pero mi padre me dijo: Una vez que empieza el viaje uno ya no puede detenerse.Aun sigo queriendo detener el mundo.
Como no dejaba de llorar mi padre me bajó del caballo, pero aquel suelo de listones de madera seguía dando vueltas. Veía a mi madre pasar veloz como una sombra y parecía que ella me observaba desde otro mundo, un sitio en el que no había contornos sino manchas de colores fugaces. Era imposible parar la rueda de la vida, ni siquiera mi padre podía hacerlo porque mi padre estaba también dentro de la vida. Yo me estaba mareando y entonces mi padre me dijo: Sube al caballo sujétate en la barra y mírate las manos. Me subí al caballo, me miré las manos y el tiovivo se detuvo.