La mejor relación de pareja es la que muestra tu peor versión

La mejor relación de pareja es la que muestra tu peor versión.

¿Te has parado a pensar alguna vez que la mejor relación de pareja es la que muestra tu peor versión?

A menudo te hacen creer que el objetivo de las relaciones de pareja es lograr tu mejor versión al lado de la persona que has elegido.

¿Por qué te dicen esto?

Porque la creencia social es que tener pareja es un paseo por las nubes, como aquella película de Alfonso Arau.

Pues no. 

A qué huele tu peor versión.

​​Uno de los objetivos de las relaciones de pareja es que seas consciente de toda la mierda que no quieres ver y que guardas sin darte cuenta. Limpiar se traduce en sanar viejas heridas del pasado.

¿Cómo te das cuenta de que tienes que sacar la basura de casa? 

Cuando el olor te avisa de que algo huele a podrido en tu cocina.

A menudo, las voces del desarrollo personal quieren venderte perfumes para ocultar eso que hay dentro de ti y que no quieres ver. ​​​​​​Como si fuera posible sanar en el presente algo que tiene su origen en el pasado.

​Observa que cada vez que te dicen que saques y muestres tu mejor versión, estás poniendo el foco en los demás y no en aquello que crees acerca de ti mismo y que merece ser observado y sanado.

Pareciera que la felicidad estuviera en oler bien, conseguir muchos likes, amigos o seguidores en Instagram.

Como le pasaba a Freddy Mercury en la película Bohemian Rapsody, puedes llenar estadios y al mismo tiempo estar terriblemente solo.

Además te hacen creer que si no sabes controlar esa parte enfadada que se despierta cuando estás en pareja, es culpa tuya.

Tus partes oscuras y enfadadas merecen tanta atención y cuidado como tus partes felices y brillantes.

En realidad, eso que llamas «tu peor versión» es la forma que tiene tu niño herido de pedir amor y atención.

Cuando estoy a tu lado sale lo peor de mi.

Mira, yo era de ésos que acusaban a sus parejas de sacar lo peor de mi. Y esa afirmación, como es normal, automáticamente, confirmaba que la pareja era un fracaso.

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De esta manera me libraba de la mierda que había descubierto en mi. Como si esa sombra, esa parte oscura, perteneciera al otro y no a mi mismo.

Me ha costado mucho reconocer al dragón rabioso que habita dentro de mi. Al mismo tiempo tengo que decir que ese dragón me lo han mostrado ellas, mis parejas.

Y hoy puedo afirmar que aquellas relaciones que me hicieron morder el polvo, porque me sentía rendido, impotente, desesperado, humillado y anulado, tal vez hayan sido mis mejores relaciones de pareja.

Porque esas relaciones me mostraron al Dragón Negro que llevo dentro.

Para abrazar mi Sombra y tomar toda su energía y su poder primero tenía que verla.

Y solo a través de mis relaciones de pareja he podido ver, y sigo viendo, esa oscuridad que vive en mi interior.

Por esa razón trabajo con personas que la cagan una y otra vez en sus relaciones de pareja y que no saben cómo cambiar sus patrones de conducta inconsciente.

Porque la Sombra se manifiesta a través de esa mierda que solo cuando la aceptamos y reconocemos podemos convertirla en abono fértil para la siguiente relación.

¿Por qué tu peor relación de pareja ha sido un éxito?

Las relaciones “fracasan” porque se inician por una razón y un propósito equivocados.

(Y digo fracasan entre comillas porque como te diré más tarde no creo que ninguna relación de pareja fracase)

¿Por qué fracasó tu anterior relación de pareja?

Las relaciones “fracasan” cuando pones la atención en el otro antes que en ti mismo.

En realidad, ninguna relación de pareja fracasa. Ya que siempre tenemos a nuestro lado a la persona perfecta para mostrarnos lo que hay en nuestro interior de acuerdo a nuestro nivel de conciencia actual.

Dice Antonio Blay que la vida tiene como consigna actualizar el potencial que uno trae consigo. Este potencial esta constituido por tres cualidades básicas que son la energía, la inteligencia y la afectividad.

La vida siempre nos va a poner delante a través de nuestras relaciones de pareja aquello que necesitamos aprender para lograr esa actualización de la que habla Antonio Blay.

Y lo va a hacer de tal manera que podamos entender su mensaje.

Lo que nos enseña el malestar

A veces, la única forma que tenemos de aprender acerca de nosotros mismos es el malestar.

Esto no quiere decir que tengamos que sufrir para aprender.

Al mismo tiempo, cuando el malestar profundo aparece es porque no hemos sabido escuchar nuestras emociones más sutiles y que han aparecido con anterioridad.

Hay un máxima que dice: Lo que no aprendes por discernimiento lo aprendes por sufrimiento.

Por eso nos sentimos atraídos por unas personas y no otras. Porque en cada momento tenemos un nivel de conciencia diferente y nos sentiremos atraídos por aquellas personas que activan nuestro aprendizaje en cada etapa de nuestra vida.

De esta manera, siempre estará a nuestro lado la persona que va a mostrarnos eso que rechazamos de nosotros mismos, bien porque no nos gusta, o bien porque nos causa dolor reconocerlo.

Es posible que no te des cuenta, pero solo vas a sentir atracción hacia aquella persona que activa tu aprendizaje.

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Y el primer paso del aprendizaje para lograr tu realización personal consiste en reconocer al Dragón Negro de tu Sombra.

De esta manera la Mente se va sentir atraída hacia aquellas personas que tienen la llave de esa gruta donde tienes encerrada a tu peor versión.

Por eso digo que todas las relaciones de pareja que aparecen en nuestra vida son las que necesitamos conocer en cada momento de nuestro proceso evolutivo.

El resultado de la relación no es lo importante. Lo importante es el aprendizaje que te llevas a través de tu vivencia en pareja.

¿A qué juego estabas jugando en tu última relación de pareja?

¿Por qué mayoría de las parejas eluden los conflictos, no los resuelven, o los ven como algo muy negativo?

Porque el conflicto es el mejor espejo que nos ofrece la vida en pareja para reconocernos a nosotros mismos.

Tu forma de encarar el conflicto te dice si estás jugando a tener razón o jugando a ser feliz en la relación.

Cuando juegas a tener razón, los conflictos erosionan la relación. Y juegas a tener razón cuando cada uno quiere prevalecer su criterio sobre el otro.

Por ejemplo, cuando hay agresiones, cuando aparece la ira, y cuando hay acusaciones mutuas y sentimientos de culpa e indignación.

Te confieso que la reactividad ha sido la situación emocional que más veces ha estado presente en mis relaciones de pareja pasadas. Reconozco que la impaciencia y la impulsividad siempre han gobernado mi carácter.

Por lo tanto, mis relaciones pasadas estaban centradas en mí mismo antes que en el nosotros. Me resistía a abandonar el territorio del yo cuando estaba con el otro.

Es decir, el Dragón Negro tenía el control de la situación en todo momento.

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La ira es mi emoción atávica más natural y la que menos expreso.

Es verdad que en mis relaciones de pareja nunca he dejado espacio para la ira. Cuando la sentía llegar la bloqueaba porque no debía sentir un pecado capital.

De este modo negaba la existencia de mi Bestia Negra porque creía que con negarla el Dragón desaparecería.

Al mismo tiempo me equivocaba, porque el Dragón siempre estaba al acecho a punto de saltar. Yo era un adicto al conflicto.

Sin embargo, ahora puedo decir que la ira es energía de vida para mí.

Antes confundía ira con agresión porque a fuerza de reprimirla transformaba mi ira en violencia.

Ahora reconozco que la ira me ha enseñado a marcar límites y a protegerme de relaciones dañinas.

Por lo tanto, la ira forma parte de mi Sombra y cuando abrazo esa ira y la integro en mi experiencia, la ira se transforma en energía de vida.

Ése es el poder de la Sombra.

Transformar juntos la Sombra

Los elementos de la sombra son aquellos aspectos o cualidades nuestras que están guardadas en la oscuridad y proyectadas en el otro.

Cuando no podemos abrazar el conflicto pensamos que esos elementos de sombra no nos pertenecen, sino que forman parte del otro.

Ocurre que en las relaciones íntimas es donde con más fuerza emerge nuestra sombra.

En cambio, cuando juegas a ser feliz en tu relación de pareja le das la bienvenida al conflicto porque su presencia permite crecer y prosperar en intimidad profunda.

¿Para qué sirve entonces el conflicto?

Para ser más conscientes de nuestra Sombra.

Cuando piensas que la causa de tu malestar está en el otro no asumes la responsabilidad de tus sentimientos.

Al mismo tiempo, cuando te haces responsable de tus sentimientos, el conflicto se hace más visible. Es cuando el Dragón hace acto de presencia para que puedas verlo.

Y ahora que tienes un conflicto con una nueva pareja tienes la oportunidad de observar lo que te ocurre por dentro. Ese profundo sentimiento de malestar trae un mensaje para ti.

Por lo tanto, para alcanzar una intimidad madura en la relación de pareja es esencial trabajar con nuestros dragones negros desde la compasión y la confianza para, de este modo, aceptar las sombras, amarlas y transformarlas juntos.

¿Has sido alguna vez consciente de tu sombra?

Respóndeme en los comentarios.

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