Esta es la forma ciega que tienes de elegir a tu nueva pareja

Esta es la forma ciega de elegir a tu nueva pareja

¿Por qué eliges a una persona en particular como pareja?

Muchas veces he observado que cuando llega ese ansiado momento en el que, por fin, he logrado conectar con alguien, luego no me siento satisfecho.

¿Por qué ocurre esto?

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La forma normal de encontrar pareja según el instinto

La antropóloga y bióloga estadounidense, Helen Fisher, es una de las personas que más ha estudiado la biología del amor y la atracción.

Todas las especies de la naturaleza tienen un propósito principal en su vida: sobrevivir. Esta idea está por encima de todas las ideas.

Y esta es también tu idea inconsciente a la hora de encontrar pareja: sobrevivir.

La teoría principal de Fisher es que la humanidad ha desarrollado tres sistemas cerebrales para el apareamiento y la reproducción: el impulso sexual o libido; la atracción sexual selectiva (o lo que es lo mismo, el amor romántico) y el apego, ese sentimiento de unión que se genera tras la convivencia.

Es decir, nuestro instinto de supervivencia nos hace buscar pareja y ser exigentes, para así mejorar la especie.

Una vez que la encontramos, la naturaleza crea un cierto vínculo entre los cónyuges, muy necesario para la estabilidad y la crianza de los hijos.

¿Cómo es ese vínculo que crea la naturaleza para asegurar la crianza de los hijos?

A través de la atracción visual.

Dice Helen Fisher que el negocio de la pornografía se apoya en que los hombres y las mujeres se pasan la vida intentando agradar con su aspecto a los hombres…

Durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y tomarle la medida para ver si ella le daría un niño saludable.

Venimos programados con nuestro instinto de supervivencia de fábrica.

Por ejemplo:

¿Por qué la mayoría de los hombres suelen sentirse atraídos por determinados tipos de mujeres y no otros? Por ejemplo, ¿Por qué suelen gustarle las mujeres con pechos grandes?

Es la forma que la naturaleza privilegió la supervivencia de nuestra especie. Pechos grandes implican una mayor capacidad de amamantar a las crías.

¿Por qué muchas mujeres se sienten atraídas por hombres altos y atléticos frente a los bajos y gorditos? ¿Por qué los prefieren decididos antes que conformistas?

Porque un hombre fuerte y decidido puede proveer alimentos y proteger a sus crías con más éxito que uno débil e indeciso.

La ilusión del ego para ser feliz eligiendo a una pareja

Fíjate que ninguna de estas características físicas, tanto en hombres como en mujeres, crean felicidad en la relación. Pero el ego cree que sí.

Para el ego sobrevivir y ser feliz es lo mismo. Él no entiende la diferencia.

Creemos que elegimos físicamente a nuestra pareja desde nuestro libre albedrío y no nos damos cuenta de que nuestro instinto ya ha elegido por nosotros.

La ilusión es creer que decidiendo bajo este paradigma de supervivencia en algún momento seremos felices.

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¿Cuándo te das cuenta de esa creencia es una ilusión?

Cuando pasan los años y te das cuenta de que sigues sin ser feliz en tu relación de pareja.

Cuando compruebas que todos los requisitos que tu ego creía que debía cumplir tu pareja no te sirven para ser feliz.

El ego se identifica con el cuerpo. Esta es la razón por la que lo primero que ve de una potencial pareja es el cuerpo.

El instinto de supervivencia es lo que define al ego. Ese es nuestro modo normal o automático de actuar. Un modo inconsciente.

El ego está regido por el principio de escasez porque el instinto de supervivencia le dice al ego que ganar significa gano yo. Es decir para que uno gane tiene que perder el otro. Para el ego es imposible que los dos miembros de la pareja puedan ganar porque se basa en la escasez.

Desde esta perspectiva tenemos la sensación de ser inadecuados, incompletos y débiles. Es decir estamos necesitados de amor, atención y cuidados.

Creemos que tenemos necesidades y la manera normal de buscar pareja es salir al mundo buscando a otra persona que tenga aquello que me falta, alguien que cubra mis necesidades.

El ego cree que amar es obtener lo máximo del otro antes de que el amor se termine.

Pero esta idea del amor es la ilusión del amor ya que el amor real es incapaz de exigir nada.

La forma normal de elegir pareja a través del aprendizaje

¿Existe una forma de encontrar pareja que garantice la felicidad?

Obviamente no. Pero, como he dicho antes, para mantener una buena relación de pareja es imprescindible ahondar en el conocimiento de uno mismo.

Esta es la única vía para comprender al otro y comprendernos a nosotros en función del otro.

En vídeos anteriores te dije que tu familia de origen ejerció una poderosa influencia sobre ti ya que te dio la seguridad y los recursos que necesitabas para tu bienestar.

Ellos fueron las primeras personas por las que sentiste un amor profundo y de las que fuiste totalmente dependiente.

Si tus padres te hicieron sentir carencia de amor el personaje que creaste durante la niñez, ése personaje que yo llamo MiniYo, puede reaccionar de dos maneras distintas a la hora de encontrar una pareja:

  1. Rechazando el amor que nos dan.
  2. Demandando el amor que no recibimos.

Rechazando el amor que nos dan

La primera es rechazando el amor que te dan los demás.

Esto que puede parecer una incoherencia no lo es.

¿Cuándo estás rechazando el amor que te dan?

Cuando encuentras una pareja que te da amor y temes perder ese amor o temes que pueda abandonarte como, tal vez, sentiste que lo hicieron tus padres o una pareja de la que te enamoraste en la adolescencia.

Entonces rechazas ese amor, anticipándote al dolor que pueda causarte.

Cuando no tienes pareja rechazas el amor alejándote de esa persona que acabas de conocer y te pide tu teléfono. Te entra el miedo de que pueda hacerte daño y entonces no le respondes los mensajes o lo haces con evasivas.

Si estás en pareja rechazas el amor que te dan como una forma de protegerte para cuando ese amor no esté. Por ejemplo, tu pareja te hace un cumplido y tú le dices ¿Qué mosca te ha picado hoy? o ¿A qué viene esto?

Cuando un niño cree que sus padres no se ocupan de él porque no es un niño bueno puede sentirse triste y vacío y pensar: Nadie me quiere porque soy malo.

Entonces para protegerse de ese dolor genera una creencia del tipo: No importa. No necesito a nadie. De este modo se crea una coraza protectora que le impide recibir el cariño de otras personas. Este es su mecanismo de defensa ante la realidad.

Aquí el niño ya ha establecido una creencia poderosa sobre lo que es el amor de pareja. Esa creencia fortalece al MiniYo, el personaje que piensa que amar es sufrimiento.

De esta manera ese niño de adulto hará todo lo posible para que la persona que le ofrece su amor desista de su intento y termine por abandonarlo, fortaleciendo así su mecanismo de defensa ante la realidad y el concepto que tiene de sí mismo. Fortaleciendo el personaje y el MiniYo.

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La profecía autocumplida cuando eliges pareja

De este modo una falsa creencia de nuestra mente puede convertirse en una profecía autocumplida.

Si creo que nadie me quiere mi comportamiento me puede alejar de los demás. Hago o digo cosas para que nadie quiera estar conmigo. Me vuelvo arisco o maleducado. Y así tengo razón cuando digo que nadie me quiere.

Mi voluntad de tener razón es más fuerte que mi voluntad de ser feliz.

Demandando el amor que no recibimos.

La segunda forma de actuar cuando sientes que tus padres no te dieron el amor que necesitabas es demandar ese amor que no recibiste.

Es decir, vives la relación pidiendo a tu pareja ese amor, esa ternura y esas caricias que no recibiste en la infancia.

Y esta petición se hace forma obsesiva. Por mucho que tu pareja te dé siempre vas a sentir esa falta de amor que no obtuviste.

Las heridas de nuestro niño interior no puede resolverlas nuestra pareja y hasta que no seamos conscientes de ese dolor seguiremos recreando los mismos escenarios infantiles.

Nuestro niño interior o nuestro MiniYo, que es también nuestro inconsciente cree que si recreamos de nuevo ese escenario de falta de amor podremos resolver esa carencia afectiva de la infancia.

Por esta razón buscamos parejas que no buscan el compromiso, buscamos parejas abandonadoras porque creemos, el MiniYo, nuestro personaje cree que si el otro cambia y se queda a nuestro lado así podremos por fin sanar esa herida de abandono de nuestra infancia o adolescencia.

Pero ya sabemos que nuestra pareja no puede curar lo que solo nosotros podemos sanar.

¿Y si en vez de unos padres distantes tuviste unos padres controladores que no respetaban tu intimidad?

Si tuviste unos padres muy controladores, invasores, que se entrometían en tu vida, el miedo que surgirá en tus relaciones es que la pareja te invada, te oprima y te sofoque emocionalmente.

Dice Matilde Garvich que en una relación de a dos damos lo que recibimos y pedimos lo que nos faltó, repitiendo viejas escenas del drama de la niñez.

Si tus padres no valoraron tu necesidad de independencia exigirás que tu pareja te permita espacios propios.

Cuando de niño necesitabas independencia e intimidad te acostumbraste a ocultar tus emociones y tus sentimientos.

O tal vez no te dejaron expresarte libremente porque tus padres estaban siempre encima de ti y entonces desarrollaste la creencia: Mejor me callo, y así no molesto.

Luego cuando estás en pareja y tu pareja no satisface tus necesidades seguirás guardando silencio, esperando que el otro adivine qué estás necesitando.

Por experiencia sé que esta expectativa solo genera frustración y alejamiento en la pareja.

Solo si somos capaces de expresar sin miedo lo que necesitamos podremos comprobar si nuestra pareja puede o no dárnoslo.

Según todo lo que hemos visto son las historias individuales de cada uno las que suelen generar las situaciones de conflicto.

El que tiene un conflicto con el otro en realidad lo tiene consigo mismo.

Por ejemplo, si uno de los miembros de la pareja fue un niño herido y sediento de afecto y el otro tuvo una infancia opresiva con un férreo control de los padres, entonces la relación entre ellos será difícil pues cada uno le pedirá al otro precisamente lo que no pudo recibir durante la infancia.

Una mujer que teme la opresión se casa con un hombre que teme al abandono.

Cada vez que él demande su presencia, ella se alejará para evitar sentirse oprimida. Él, por su parte, se sentirá abandonado.

Y cada uno creerá que el origen de su malestar está en el otro y no en las creencias inconscientes que arrastra desde la infancia.

La razón por la que siempre te enamoras del mismo tipo de persona

¿Has visto alguna vez a esos ratones que corren y corren dentro de su rueda y no logran avanzar?

¿Por qué crees que siguen corriendo sin descansar?

Porque no se dan cuenta de que están en una rueda.

Eso pasa cuando no eres consciente del conflicto entre tu deseo del amor perfecto de tus padres y el resentimiento en contra de ellos.

Y como te dije antes, vas a tratar de remediar esa situación a lo largo de toda tu vida.

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Como el ratón vas a correr constantemente hacia los problemas que viviste en tu infancia. Vas a pensar que los atraes o que ellos te atraen a ti.

De esta manera vas creando patrones de comportamiento que se repiten sin cesar, y no te das cuenta de que ese comportamiento no resuelve ni soluciona tu dolor.

No te das cuenta porque es un impulso inconsciente el que te hace correr y correr y repetir las mismas situaciones dolorosas una y otra vez.

Lo que te mueve a correr es el intento de reproducir la situación conflictiva de tu infancia con el único fin de corregirla.

Es como si tu personaje, tu MiniYo, buscara el escenario de la infancia para arreglar aquello que no pudiste arreglar porque eras una niña o un niño.

Pero no olvides que ese interés, esa compulsión a correr hacia el conflicto es inconsciente. Así actúa el personaje. Así actúa el ego.

No te das cuenta de que lo haces porque ese interés está muy escondido y alejado de tu compresión consciente.

¿Sabes cuál es la manera más frecuente que tienes de remediar esta situación?

Eligiendo una pareja.

De forma inconsciente elegirás una pareja con aquellos aspectos del padre que no pudo darte todo el afecto y la atención que tú necesitabas.

Es decir, tu personaje va a buscar una pareja que te haga vivir las carencias afectivas del padre que no pudo dártelas. Por eso vas a buscar parejas que no valoran el compromiso y que abandonan.

Pero por otro lado vas a buscar en esa misma pareja la atención y el cuidado que recibiste del otro padre y que te hizo sentirte amada y querido.

Buscas parejas que no valoran el compromiso, porque crees que si el otro cambia y se queda a tu lado podrá sanar esa falta de amor de tu padre ausente.

Así que buscas a tus padres nuevamente en tus parejas, eso sí, de una manera no consciente y nada fácil de detectar.

Y no solo los buscas en tus parejas, sino también en tus amistades o en otras relaciones.

Es como si en tu subconsciente, tu personaje no se diera por vencido y tratara una y otra vez de revivir la misma situación recreando situaciones similares a las de tu niñez, para tratar de ganar y controlar la situación.

“Yo quiero que me tengas en cuenta y que juegues conmigo porque si no, no me siento querida, no me siento amado”

Y esto lo haces porque el personaje no puede deshacerse del pasado, no puede asimilarlo y tampoco puede perdonar lo que ocurrió.

Pero el ego, tu personaje, no sabe que todos esos esfuerzos están condenados al fracaso.

Lo que tu personaje te está pidiendo que hagas nunca podrá ser realizado.

Esta es la razón por la que siempre buscas a las mismas parejas.

Las que se adaptan al personaje que te va a permitir representar la función de tu infancia de otra manera más cálida y amorosa.

Al tratar de reproducir la situación de la infancia, escoges inconscientemente a esas parejas que nunca te van a ofrecer el amor maduro que tienes derecho a recibir.

Crees que cuanto más desees recibir ese flujo de amor que quedó interrumpido en la infancia, antes te lo dará esa pareja-padre que has elegido sin darte cuenta.

Pero como he dicho antes eso que el personaje te está pidiendo nunca podrá ser realizado.

¿Cuál es la solución que tomas entonces?

Cambias de pareja sin asumir tu propia responsabilidad en lo que pasó en la ruptura.

Cada relación que comienza trae en sí misma las semillas de la ruptura anterior, de todo aquello que no has estado dispuesto a ver.

Porque si una relación ha terminado por un conflicto significa que no has estado dispuesta o dispuesto a resolver ese conflicto.

Como ese conflicto está en tu mente, vayas donde vayas con quien sea que vayas, va a volver a reproducirse porque su causa sigue estando en ti, porque eres tú quien busca el conflicto de forma inconsciente para intentar resolverlo.

¿Cómo puedes entonces re-experimentar la herida de la infancia sin implicar a la pareja?

Este proceso es lo que llamamos sanación de la niña interior, sanación del niño interior.

Para ser conscientes de nuestras emociones debemos permitir que salgan al exterior.

Es necesario volver a experimentar el dolor y el llanto del niño que fuimos.

Esto no quiere decir que no hayas tenido una infancia feliz.

Es posible ser al mismo tiempo feliz e infeliz.

Seguro que ahora mismo es más fácil para ti ser consciente de los aspectos felices de tu infancia, pero recuerda que tu tendencia era rechazar los sentimientos de soledad y abandono.

Por eso no los recuerdas.

 Están enterrados en tu subconsciente.

La verdad, en esos momentos no sabías qué era lo que te estaba faltando, ni siquiera sabías si te estaba faltando algo.

Ahora lo que toca es hacerse consciente de esa infelicidad si quieres avanzar en tu desarrollo interno. 

Debes re-experimentar ese agudo dolor que una vez sufriste pero que expulsaste de nuestra vista.

Y eso no es fácil y a veces necesitas ayuda.

Y el paso más importante es darse cuenta.

En el próximo vídeo te mostraré los 4 modelos o dinámicas de relaciones típicas que se producen en el seno de las parejas. Es posible que uno de estos modelos sea el que tu buscas vivir cuando te enamoras.

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