¿Es mejor estar solo que mal acompañado?

¿Es mejor estar solo que mal acompañado en pareja?

¿Sabes cuál es el argumento favorito de los solteros que tienen miedo al amor?

Más vale estar solo que mal acompañado.

Eso me recuerda a lo que dijo la zorra cuando no pudo alcanzar las uvas: Están verdes todavía. Aún no he encontrado el racimo adecuado para mi.

En este artículo voy a mostrarte todo lo que te pierdes cuando decides estar solo antes que mal acompañado y por qué tu desarrollo personal se congela cuando piensas eso.

Antes de nada, quiero aclarar una cuestión que me hacen con frecuencia acerca de las relaciones tóxicas.

Nos sentimos mal acompañados cuando sufrimos al lado de alguien. Ese sufrimiento nos habla de aquello que pensamos acerca de nosotros mismos.

El amor no es sacrificio

Empezaré diciendo que el azar no existe, la casualidad no existe, todo lo que nos pasa ocurre como una forma de representación de las creencias que tiene la mente.

Si esas creencias nos restan valor entonces sufrimos.

Por ejemplo, la creencia inconsciente: No soy válido para tener pareja, te produce dolor. Y como no quieres aceptar que piensas mal de ti mismo, niegas que el origen de ese malestar esté en tu mente.

¿Cómo niegas que lo que ocurre en tu experiencia es una representación de tus creencias?

A través de la proyección niegas que el origen de lo que te ocurre está en tu mente y entonces crees que la causa de malestar y sufrimiento viene de fuera.

Hablaré de la proyección más adelante.

Dice Un Curso de Milagros que todo el que llega ha sido enviado. Esto quiere decir que una pareja aparece en tu experiencia para que te des cuenta de tus pensamientos inconscientes.

Esto es lo mismo que dice el refrán: Dime con quien andas y te diré quien eres.

Lo que quiero expresar es que aquellos que te rodean están representando, de alguna manera, lo que crees acerca de ti mismo.

La ley de causa y efecto nos dice que aquello que piensas se va a manifestar de alguna manera y que toda pareja que aparece en tu vida viene a mostrarte dos cosas:

  • Esa persona llega para enseñarte algún aspecto de ti que ya está sanado y eso te producirá paz y bienestar.
  • O bien esa pareja aparece para que veas algo que aún no está resuelto y que por eso te genera conflicto.

Si en tu relación aparece alguien que no te respeta o que te humilla puedes observar qué creencias inconscientes son las que están dando cuerpo a tu malestar.

En mi experiencia viví esa situación y tuve que aprender a poner límites para empezar a respetarme yo primero. No fue fácil dame cuenta de que no me estaba respetando a mi mismo.

A partir de entonces supe aquello que debía hacer para recuperar esa paz que había perdido.

No olvides que amar es lo contrario del sacrificio.

Abrazar la soledad como una forma de conformismo.

Por lo general, cuando buscas una relación de pareja quieres compensar con una nueva relación las experiencias dolorosas que viviste en tu relación anterior.

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¿Cuántas veces has buscado esa compensación y te has metido en un berenjenal más complicado que el anterior?

De este modo, llega un momento en el que prefieres estar solo como como una forma de conformismo.

¿Por qué decides tirar la toalla, entonces?

Por que es tal embrollo emocional que tienes en tu cabeza que prefieres cortar la cuerda antes que deshacer el nudo.

Es decir, antes de mirar en tu interior y observar lo que ocurre prefieres descartar tener otra relación y resignarte ante la situación.

Te da tanto miedo mirar tu propia oscuridad, tu Dragón Negro, que te dices: Mira esto es lo que hay y estoy mejor así.

El origen de nuestras creencias inconscientes acerca del amor.

Cada persona graba en su inconsciente una serie de creencias en su infancia. Esas creencias son las máscaras que conforman su identidad o el concepto que tiene de sí misma.

Por ejemplo, cuando yo era niño adopté la creencia de que el mundo es peligroso y por eso desarrollé una máscara de huidizo para evitar el sufrimiento: Antes de que el mundo me agreda me voy y desaparezco.

De esta manera, a medida que vas creciendo vas consolidando esas creencias acerca de ti fortaleciendo la idea que tienes de ti mismo.

Y cuando tengas una relación de pareja, la persona que está a tu lado te va reflejar esas creencias que ya tienes integradas en tu forma automática de pensar y actuar.

Por ejemplo:

Imagina que durante tu infancia recibiste el mensaje de que valías poca cosa.

Luego, a lo largo de tu experiencia posterior, fuiste consolidando esa creencia acerca de ti cuando, por ejemplo, sentías que tus amigos o tus hermanos te rechazaban, o cuando te rechazó el primer amor de tu adolescencia.

Por lo tanto, cuando en la edad adulta tengas una relación de pareja, esa persona de la que te has enamorado va a representar para ti la idea de que no vales nada y sentirás que te rechaza.

Así es como llega a tu vida una relación de pareja que refleja la idea que tienes acerca de ti: No valgo nada y por eso es normal que me rechacen.

Lo que se produce a continuación es un mecanismo de compensación mental para no sentir el dolor del rechazo.

Al mismo tiempo ese mecanismo no sirve para cambiar la creencia.

Ese mecanismo de compensación consiste en fabricar la máscara del huidizo que te dice: Aléjate de esta relación de pareja para evitar el sufrimiento.

Entonces decides romper la relación o alejarte para que sea el otro quien la rompa y así experimentar de nuevo la herida de rechazo.

Aún no he encontrado a la persona adecuada

Así es como proyectas sobre tu pareja la causa de tu dolor. Te dices que el otro es el culpable de tu sufrimiento y de este modo evitas mirar en tu interior la herida de rechazo que se ha vuelto más intensa.

Es entonces cuando decides estar en soledad antes que sentir ese profundo dolor de nuevo.

Al mismo tiempo te dices que son los demás los que tienen un problema y que a ti no te pasa nada. Y que si sigues soltero es porque no ha aparecido la persona adecuada y que es mejor estar solo que mal acompañado.

Aunque te digas que es mejor estar solo que mal acompañado, cada pareja que has tenido siempre ha sido la persona adecuada porque es la que ha reflejado la creencia de lo que piensas acerca de ti mismo.

Fíjate que si no hubieras conocido a esa pareja no podrías ser consciente de tu herida de rechazo.

Si no te gusta una pareja es porque esa persona despierta una herida que hay dentro de ti que no sabes o no puedes resolver.

Esta es la razón por la que prefieres proyectar sobre tus exparejas la causa de tu dolor antes que asumir la responsabilidad y hacerte cargo de tus propios sentimientos y emociones.

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De este modo prefieres esperar a que aparezca por arte de magia esa persona que va a llenar ese vacío que sientes cada vez que te repites que estás mejor en soledad que en mala compañía.

No puedo ser yo mismo si estoy en pareja

Si la máscara del “yo en pareja” te exige mucha energía es normal que valores estar solo antes que estar en pareja.

La soledad nos protege porque creemos que solo en soledad podemos ser nosotros mismos.

Por esa razón nuestra máscara cree que es mejor ser nosotros mismos que estar en pareja.

Cuando crees que tener pareja es estar desempeñando un papel todo el día piensas que tener pareja es un sacrificio y por eso atraes a personas que materialicen de alguna manera tu creencia.

De esta manera atraes a personas que hagan real tu creencia de sacrificio y vas a conocer a personas con las que sientas que necesitas esforzarte para estar a su lado.

Decides, entonces, mostrar tu mejor versión para mantener la pareja, pero luego esa mejor versión no la puedes mantener porque no es natural.

Es posible que una de las creencias de tu máscara sea que si eres tú mismo no puedes ser amado.

Por eso durante un tiempo deseas mantener esa fachada de lo que crees que es aceptable para el otro.

Pones tu atención en el otro sin darte cuenta de que te estás empequeñeciendo dentro de la relación de pareja. Es decir, eres menos cuando estás en pareja que cuando estás solo.

Al mismo tiempo puedes acusar a tu pareja de no permitirte ser quien realmente eres.

Por eso, si valoras estar solo puedes hacerte esta pregunta:

¿Estoy en disposición de abandonar mis creencias limitantes acerca de lo que pienso que significa ser auténtico cuando estoy en pareja?

La decisión está en tus manos.

Cómo perderle el miedo a estar en una relación.

Si quieres obtener resultados diferentes en tu próxima relación de pareja tienes que hacer cosas diferentes de las que has hecho hasta ahora.

Lo primero que tienes que preguntarte es si existe un verdadero deseo de cambio.

Para que ese deseo de cambio sea real tienes que reconocer la necesidad de tener una relación de pareja.

Si reconoces la necesidad y la estás reprimiendo por miedo a sufrir estás retrasando la experiencia que deseas vivir al lado de otra persona.

¿Cómo resuelves esa necesidad?

  • Primero reconociendo y sanando las heridas de tu niño interior que son las que crean tus conductas evasivas o ansiosas que arruinan tus relaciones de pareja.
  • Y segundo creando relaciones reales y estando muy alerta a los mecanismos inconscientes y automáticos de tus máscaras protectoras.

Así es como puedes asumir la responsabilidad de tus emociones y sentimientos.

Recuerda que el verdadero trabajo es con uno mismo. Solo así vas a asumir una actitud valiente, porque vas a ver cosas en el proceso que no te van a gustar y que solo puedes sanar atravesando experiencias reales.

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Es decir, hay que trabajar y mirar debajo de las alfombras y ver la mierda que no queremos ver. Y eso es doloroso porque si has ocultado esa suciedad es porque duele y lo que duele nadie lo quiere ver.

La diferencia entre responsabilidad y proyección.

Cuando asumes la responsabilidad estás negando la proyección.

Voy a contarte un poco más acerca de la responsabilidad y la proyección.

  • La responsabilidad es que tú asumes las consecuencias de tus pensamientos y tus emociones y de este modo no le estás exigiendo nada al otro.
  • La proyección es pensar que es el otro el que te está haciendo aquello que te duele o te ofende.

La proyección es el mecanismo de defensa que tiene la mente para que puedas ver tus heridas no resueltas.

De este modo cuando sientes dolor por algo que crees que te están haciendo puedes identificar esa herida en alguna parte fuera de ti, normalmente en tu pareja.

Cuando proyectas crees que la causa de tu dolor está en el otro y entonces lo atacas y lo acusas de tratarte mal, de no respetarte, de ignorarte o de rechazarte.

Al atacar al otro porque piensas que es una amenaza crees que te estás liberando de tu malestar. Tú crees que si atacas a quien te rechaza evitarás sentirte rechazado.

Pero está claro que tu dolor no sana con ese ataque porque la causa de tu dolor no está en el otro sino en ti.

¿Cuáles son los beneficios de la proyección?

La proyección es muy útil si se utiliza correctamente porque la proyección siempre me va a mostrar fuera las creencias que están dentro de mi y que no puedo ver porque son inconscientes.

Cada vez que mi pareja haga algo que me activa emocionalmente la herida de mi niño interior se despierta. Es decir, puedo reconocer que ese dolor tiene que ver conmigo.

Fíjate que cada vez que experimentas conflicto tiene que ver inevitablemente contigo.

Aquello que te activa emocionalmente no puede estar fuera. Y cuando utilizas correctamente la proyección puedes identificar esos patrones de conducta inconscientes que hasta ahora te has negado a ver.

Es verdad que no es fácil reconocer que lo que me molesta de mi pareja está en mi.

Al mismo tiempo puedo darme cuenta de eso a través de un proceso terapéutico en el que pueda observar esas creencias inconscientes que están ocultas.

¿Cómo puedo darme cuenta de que he identificado y sanado la causa de mi dolor?

Cuando aquello que antes me enfadaba, ahora ya no me crea resentimiento o rabia

Por ejemplo:

Cuando te enfada la falta de compromiso de tu pareja puede reflejar tu propia falta de compromiso.

Tengo que decir que esta falta de compromiso puede afectar a otras áreas de tu vida y no al compromiso en tu relación.

Lo cierto es que no es fácil identificar qué es lo que me está mostrando el malestar que siento hacia mi pareja.

Date cuenta de que has sido inconsciente de los mecanismos de defensa de tus máscaras protectoras durante mucho tiempo.

Además, te recuerdo que la función de la máscara es precisamente que no te des cuenta de lo que ocurre en tu interior y que acuses al otro de aquello que te duele.

Por eso es tan importante la relación con el otro a la hora de reconocer nuestras heridas infantiles.

Porque como dice Eva Pierrakos, si la vida es una escuela las relaciones de pareja son la universidad.

Ahora bien, si sigues pensando que es mejor estar solo que mal acompañado, las oportunidades de sanación interior que te ofrece una relación de pareja desaparecen.

Por eso digo que cuando tienes miedo a una relación de pareja tu desarrollo personal se congela.

¿Estás en disposición de cambiar?

Respóndeme en los comentarios.

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