El engañoso beneficio cuando culpas al amor

¿Cómo salir de la apatía después de la ruptura?

Sientes apatía tras la ruptura cuando culpas al amor o a las relaciones de pareja de tu dolor.

¿Tiene sentido tener una relación de pareja?

¿Para qué molestarse en crear una relación para que luego termine así?

¿Es posible ser feliz y sacar algo positivo de una relación de pareja?

Si nunca hago nada bien en mis relaciones, mejor me olvido de tener pareja.

¿Te identificas con alguno de estos pensamientos?

Después del falso camino de culpar al otro, y del astuto camino de culparte tú, el tercer camino que sueles tomar para remediar el dolor que te causa una ruptura de pareja consiste en creer que no estás hecho para tener una pareja. Este es el camino de la apatía.

Antes de continuar permíteme preguntarte:

¿Crees que puede ayudarte esta apatía y decepción?

¿Cuáles son los beneficios de la apatía a la hora de superar una ruptura?

¿Cómo puedes salir de la apatía que estás sintiendo?

No te preocupes. Todas estas preguntas y muchas más quedarán respondidas en este vídeo. Al final del artículo te diré qué es lo que hago yo para abandonar la apatía cuando estoy viviendo una ruptura.

Desear que muera el amor no sana tu dolor

Cuando vives una ruptura y culpas a la otra parte sigues esperando que cambie y se adapte a tus necesidades para que todo siga igual. 

Del mismo modo, cuando te culpas tú, querrás hacer todo lo posible por corregir aquello que le disgustó y volver a estar juntos y vuelta a empezar.

En cambio, cuando tomas la solución de la apatía estás renunciando de forma definitiva a volver con tu ex pareja, incluso puedes renunciar a volver a enamorarte. Ya no te interesa la relación de pareja porque crees que la culpa de la ruptura la tiene el amor en sí mismo, aquello que te hace querer estar al lado de alguien. 

Este es el camino que yo he tomado en todas mis rupturas de pareja. Renuncio al amor que siento, porque la ruptura me confirma que no sirvo para tener pareja.

Cuando sientes que apatía toma el control te identificas con aquella canción que dice:  Que muera el amor, que miente, que promete y que se ríe de ti.

Cuando quieres matar el amor que sientes hacia el otro, cierras tu corazón para negar el dolor de la ruptura. Cuando haces esto, puedes tomar, al menos, dos decisiones:

O bien buscas una nueva pareja como una forma de tapar el dolor con una nueva relación, o bien renuncias a tener otra pareja porque te dices que el amor no merece la pena, o que no sirves para tener pareja, y que la mejor manera de evitar el sufrimiento es estar en soledad.

¿Qué es la apatía tras una ruptura de pareja?

La apatía es la sensación de derrota que te invade tras la ruptura de pareja.

Es la creencia de “no puedo” y la sensación de que no puedes hacer nada acerca de tu situación. Sientes desesperanza e impotencia.

Como crees que no puedes recibir ayuda no tienes ninguna esperanza de ser capaz de salir del agujero en el que te encuentras. Tampoco confías en que nadie pueda ayudarte. Por eso decides renunciar al amor que sientes por el otro como única salida para dejar de sufrir.

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La apatía contiene los siguientes pensamientos distorsionados:

¿Tiene sentido tener una relación de pareja?

¿Para qué molestarse en crear una relación para que luego termine así?

¿Es posible ser feliz y sacar algo positivo de una relación de pareja?

Si nunca hago nada bien en mis relaciones, mejor me olvido de tener pareja.

Observa que cuando piensas eso estás reclamando que alguien te salve de tu dolor. Alguien diferente a tu ex pareja, claro. Por eso, tal vez quieras, encontrar cuanto antes otra relación que te haga olvidar la anterior.

O puedes desear todo lo contrario porque la apatía parte de la creencia de que es imposible recibir esa ayuda y que todo esfuerzo por volverte a enamorar es inútil.

La manera de salir de la apatía es aceptarla y reconocer que si la apatía está llamando a la puerta es porque tiene una función positiva para ti.

«No puedo» frente a «no quiero» dejar de sentirme así

He dicho antes que el estado emocional de la apatía se asocia con la creencia: 

“No puedo tener una relación de pareja. Es demasiado difícil para mí crear una relación porque soy un inútil en el amor”. 

Dice David Hawkins que cada vez que decimos “no puedo” en realidad estamos ocultando reconocer que queremos decir “no quiero”.

Los “no puedo” encubren otros sentimientos que si se llevan a la conciencia pueden ser dolorosos, por eso es más llevadero decir “no puedo” que asumir la responsabilidad y decir “no quiero”.

¿Es verdad que no puedo volver a enamorarme?

¿No será que tal vez no quiero?

¿Qué ocurre si acepto que no quiero?

¿Qué situaciones provocará y como me sentiré?

Observa que en el mundo de las relaciones de pareja tenemos un sistema de creencias que nos impiden ser felices en una relación de pareja.

Pensamientos como los siguientes: 

Es muy difícil ser feliz en una relación. 

Amar es el empiece de la palabra amargura. 

Nunca encontraré a la pareja que me haga feliz.

Tal vez puedas cuestionarte estas afirmaciones y preguntarte: 

¿Qué es lo que quiero ocultar cuando me digo que es muy difícil ser feliz en una relación de pareja?

¿No será que en realidad no quiero dejar de tener razón en una relación de pareja?

¿Cuál es el coste de tener una relación de pareja?

¿Qué ocurría cuando estabas en pareja?

Tal vez ahora, al recordarlo, empiezan a surgir los sentimientos de falta de libertad, sensación de falta de amor, esfuerzo, sacrificio, desconfianza, sensación de abandono, etc…

Es posible que ahora puedas comprender que tener pareja significa estar dispuestos a dejar de querer razón. Significa soltar el orgullo y el sentimiento de carencia. Y, por último, significa asumir la responsabilidad de lo que sentimos sin culpar al otro.

Observa que al reemplazar los “no puedo” por “no quiero” descubrimos todos esos sentimientos que nos dolían cuando estábamos en pareja y que ahora no queremos volver a sentir.

¿Estoy dispuesto a dejar de tener razón?

¿Estaría dispuesto a abandonar el sentimiento de carencia? 

¿Querría asumir la responsabilidad de mi bienestar? 

¿Sería capaz de liberar al otro de que satisfaga mis necesidades? 

¿Estaría en disposición de comprender por qué mi pareja no actúa como espero?

A medida que tomas consciencia de todos estos sentimientos, queda claro que la verdadera razón que hay detrás de nuestro deseo de no tener pareja es la falta de voluntad y no la incapacidad.

¿Cuáles son los beneficios de la apatía tras la ruptura?

¿Cuál es la compensación que recibes por no abandonar una actitud apática?

Un compensación puede ser que mientras sientas apatía estás escondiendo el miedo a la soledad que te causa haber perdido una relación de pareja.

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¿Cómo estás escondiendo tu miedo?

Diciéndote a ti mismo que no puedes hacer nada, que todo es inútil, y que que nada tiene sentido.

Al mismo tiempo, reconoce que eres una persona muy capaz, solo que prefieres escudarte en el “no puedo salir de aquí” para no asumir la responsabilidad del “no quiero salir de aquí”.

Observa que el gran beneficio de la apatía es mantener una actitud infantil que te libera de asumir la responsabilidad de aquello que te está pasando.

Dice David Hawkins que la apatía y la depresión es el precio que pagamos por habernos conformado con nuestra pequeñez. Es el precio que pagamos para seguir siendo niños que esperan que otros se ocupen de nuestro bienestar.

Cuando sales de la apatía puedes ascender en la escala del mapa de la conciencia y llegar al miedo. El miedo es un estado superior al de la apatía. El miedo te motiva a actuar y al mismo tiempo a sentir, y es posible que después del miedo sientas rabia y enojo por aquello que te ha pasado y alcances por fin el coraje que necesitas para hacer frente a esos miedos y tomar medidas para superarlos.

Cómo salir de la apatía cuando acabas de romper con tu pareja

Vamos a ver cómo funciona esta toma de conciencia gradual desde los niveles más bajos de la escala emocional a los más altos, según establece David Hawkins en su mapa de la conciencia..

Te lo voy a mostrar en 3 fases:

1. Primero cómo pasé de la apatía al miedo

2. Segundo, cómo pasé del miedo a la ira.

3. Y tercero, cómo pasé de la ira al coraje.

Fase 1: El paso de la apatía al miedo.

Cuando acabo de experimentar una ruptura la inhibición más común es decirme que todo es demasiado difícil y que no sirvo para tener pareja y que toda lucha para ser feliz en el amor es inútil.

La apatía me dice: Javier, desconéctate de tu sentir y así evitarás el sufrimiento. Actúa como un robot y bloquea tus emociones.

¿Cuál es el beneficio de la apatía? La apatía me aleja de conectar con el miedo a no sentirme querido.

Ahora, cuando me doy cuenta de eso, siento miedo porque me digo que siempre estaré solo, porque pienso que no sirvo para tener pareja y nadie querrá estar conmigo.

Fíjate que sentir el miedo ya me conecta con la vida y tengo cierta claridad que cuando estaba en la apatía no podía ver. 

Ahora no es que me parezca inútil tener pareja, simplemente me da mucho miedo no tenerla.

Recuerdo que tras una ruptura, llegar a casa a altas horas me daba miedo, acostumbrado como estaba a venir siempre juntos de madrugada.

Fase 2: El paso del miedo a la rabia

En la medida que me hago consciente de ese miedo me doy cuenta de que en realidad deseo hacer aquello que temo, es decir, deseo vivir de nuevo una relación de pareja, pero no una relación como la que ha terminado. 

Me doy cuenta de lo que he sacrificado en mi anterior relación y todo lo que he aportado sin recibir nada a cambio y eso me enfada con mi ex pareja y entonces surge la ira. 

Observa cómo he pasado de la apatía al miedo, y después al dolor, hasta llegar a la ira. 

Puedo observar que en la ira hay mucha más capacidad de acción que en el miedo. 

La ira esta adoptando la forma de resentimiento hacia mi ex pareja porque me doy cuenta de todas las situaciones injustas que he vivido. 

Observo que todos mis sacrificios no sirvieron para nada. Nunca me sentí valorado y mientras tanto seguía complaciendo y agradando. 

Fase 3: El paso de la ira al coraje

Esta ira me conduce a la decisión de hacer algo al respecto. 

Tal vez haga algún curso de desarrollo personal para comprender por qué me esfuerzo tanto en ser la persona que el otro espera, para que luego me diga que no se siente querido por mí. 

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Cuando me inscribo en el curso me siento orgulloso de mi porque por fin voy a ocuparme de mí mismo. 

Es verdad que hacer esta formación me va despertar nuevos miedos. Eso no me importa porque a través del acompañamiento puedo lograr el coraje necesario para hacer frente a mi sentimiento de poco valor y tomar medidas para superarlo.

Me doy cuenta de que el nivel de coraje tiene mucha energía. Esta energía me ayuda, a lo largo del curso, a  aceptarme cómo soy sin juzgarme.

Esta aceptación me permite compartir con mis compañeros de grupo mis miedos a las relaciones de pareja y reconocer, desde la compasión hacia mi mismo, cómo he renunciado a la individualidad para agradar  a mi pareja, con todo el coste que eso conlleva.

Al finalizar me doy cuenta de que he superado y gestionado lo que al principio era abrumador e inmanejable, con el consiguiente aumento de la vitalidad y el bienestar.

El proceso de volvernos más conscientes

El proceso que te acabo de mostrar para salir de la apatía tras la ruptura es volvernos más conscientes.

¿Qué significa volvernos más conscientes?

Dice David Hawkins que volvernos más conscientes  significa buscar la verdad por nosotros mismos, en lugar de permitirnos ser programados ciegamente por nuestras creencias inconscientes acerca del amor y la pareja.

Recuerda como mis creencias inconscientes tratan de hacerme más pequeño cuando pienso que para dejar de sufrir tengo que apagarme emocionalmente.

O cuando me me digo que siempre estaré solo, porque pienso que no sirvo para tener pareja y nadie querrá estar conmigo.

Para salir de ese circulo tuve que responsabilizarme de haber aceptado mi negatividad y de haber estado dispuesto a creer en ella.

La manera de salir de ese laberinto es empezar a cuestionármelo todo y preguntarme: ¿Cuántos años tengo cuando me asaltan esos pensamientos de falta de valoración y carencia?

Cuáles son las claves de este artículo

Clave 1: La apatía te lleva a renunciar al amor

La primera clave es que cuando sientes apatía crees que no hay ninguna esperanza de salir del agujero en el que te encuentras. Tampoco confías en que nadie pueda ayudarte. Por eso decides renunciar al amor que sientes por el otro como única salida para dejar de sufrir.

Clave 2: Decir «no puedo» es decir «no quiero»

La segunda clave es que cada vez que dices “no puedo” en realidad estás ocultando reconocer que quieres decir “no quiero”. Los “no puedo” encubren otros sentimientos que si se llevan a la conciencia pueden ser dolorosos, por eso es más llevadero decir “no puedo” que asumir la responsabilidad y decir “no quiero”.

Clave 3: Dejar de tener razón

La tercera clave es que tener pareja significa estar dispuestos a dejar de querer razón. Significa soltar el orgullo y el sentimiento de carencia. Y, por último, significa asumir la responsabilidad de lo que sientes sin culpar al otro.

Clave 4: Mantener una actitud infantil

La cuarta clave es que el gran beneficio de la apatía es mantener una actitud infantil que te libera de asumir la responsabilidad de aquello que te está pasando. La apatía y la depresión es el precio que pagas por haberte conformado con tu pequeñez. Es el precio que pagas para seguir siendo el niño que espera que otros se ocupen de su bienestar.

Clave 5: Ascender por el mapa de la conciencia

La quinta clave es que para salir de la apatía tienes que ascender en la escala del mapa de la conciencia y llegar al miedo. El miedo te motiva a actuar y al mismo tiempo a sentir, y es posible que después del miedo sientas rabia y enojo por aquello que te ha pasado y alcances por fin el coraje que necesitas para hacer frente a esos miedos y tomar medidas para superar tu ruptura.

2 comentarios en “¿Cómo salir de la apatía después de la ruptura?”

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