¿De verdad buscas una relación de pareja para ser feliz?

¿Debe darte la felicidad una relación de pareja?

Pienso que si buscáramos la felicidad en las relaciones de pareja nadie tendría pareja.

Es verdad que nos mueve el hambre de ser felices y no el alimento de estar en paz. 

El que quiere vivir el placer sin el dolor y el orden sin el desorden no entiende las leyes del cielo y de la tierra.​​

Chuang Tsé

Por eso, cuando la felicidad desaparece por arte de magia decidimos terminar la relación y buscar la felicidad en otro lugar, a ver si hay más suerte.

Al mismo tiempo, pienso que la finalidad de las relaciones de pareja no es tener a tu lado a la persona perfecta.

Por otro lado creo que  una relación de pareja es el mejor camino para alcanzar tu felicidad. Porque en soledad no podemos hacerlo.

Ya sé que suena paradójico, pero no lo es. Así que sigue leyendo para descubrir por qué una buena relación de pareja no tiene por qué darte la felicidad.

En España se producen 5 divorcios cada 5 minutos. En 2018 nuestro país ha sido el segundo de la Unión Europea con mayor número de divorcios.

¿Por qué ocurre esto?

Una de las razones son las falsas expectativas que nos creamos a la hora de iniciar una relación de pareja.

Cuando empiezas una relación tienes unas creencias muy concretas de lo que debe ser una relación de pareja. Una de esas falsas creencias es que tu relación de pareja debe darte la felicidad.

Quiero aclarar, ante todo, que mi propósito al escribir este artículo es que seas feliz en el amor y que el primer paso para eso es asumir que no existen relaciones de pareja felices.

Por qué no existen las parejas felices

Tal vez ya te has dado cuenta de que las relaciones auténticas son aquellas que aparecen cuando estás haciendo lo que deseas para ser feliz, no son aquellas que buscas para ser feliz.

De este modo, si esa persona aparece en tu vida, tu felicidad será mucho mayor al compartirla con ella y, al mismo tiempo, no dejarás de ser feliz si esa persona no aparece.

Quiero romper el tópico de que buscamos pareja para ser felices porque eso no es cierto. La mayoría de las parejas que hay no lo son y ahí siguen.

¿Por qué?

Porque el propósito de la pareja no es la felicidad. Así que si buscas pareja para ser feliz deja de buscarla. No la vas a encontrar.

Todo aquel que comienza el camino de la pareja con el propósito de ser feliz termina decepcionado.

Luego dirás que la causa de tu infelicidad está en que elegiste mal y vuelves a tirar los dados para ver si en la próxima hay más suerte. Y nunca llegas al final de la partida.

¿Significa eso que no tenemos que buscar pareja?

Claro que no. La búsqueda de pareja es el mejor camino para alcanzar el propósito de sanar las creencias equivocadas acerca del amor y que tanto dolor nos causan.

Por eso digo que si quieres ser feliz y encontrarte a ti mismo no pienses que es mejor estar solo que mal acompañado.

Al final de este artículo te contaré por qué pienso que la pareja es el mejor camino para alcanzar tu felicidad individual y por qué tu pareja no es la responsable de darte esa felicidad.

Conviértete en una persona feliz que forma pareja.

Es posible que, a estas alturas de tu vida, hayas dejado atrás unas cuantas relaciones de pareja.

También es posible que aún sigas buscando a tu alrededor a esa persona que va a darte la felicidad que no fuiste capaz de crear en tus relaciones pasadas. Tal vez por eso mismo estás leyendo este artículo.

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Ése un buen propósito sin duda. Como el protagonista de aquella película que se llamaba En busca de la felicidad.

Bueno, siento ser un aguafiestas, pero tengo que decirte que nunca vas a encontrar eso que buscas.

Sí. Ya sé que no es lo que todo, o casi todo el mundo afirma.

Cada vez que buscas una relación de pareja lo haces creyendo que esa relación va a darte la felicidad. Si no lo creyeras no buscarías pareja.

Te voy a decir la verdad: Yo no creo en las parejas felices. Creo en las personas felices que hacen parejas para compartir su felicidad.

¿Me estás diciendo, entonces, que no existen relaciones de pareja felices?

Podría decir que existe la felicidad en algunas relaciones de pareja.

Al mismo tiempo, es seguro que, para lograr esa felicidad, los miembros de la pareja hayan tenido que darle la vuelta a todo lo que habían aprendido acerca del amor y se hayan hecho cargo de su propia felicidad.

Es decir, las personas que tienen relaciones de pareja felices han tenido que destruir sus creencias antiguas y crear unas nuevas, porque la película oficial, lo que nos han enseñado y aquello que la mayoría de la gente cree que es una feliz relación de pareja, no existe.

Lo que sí existe es la ilusión de que es posible alcanzar esa felicidad en una relación de pareja si te esfuerzas lo suficiente.

Es decir, existe la creencia de que el sacrificio puede llevarte a la paz interior en tus relaciones de pareja.

Y eso no es posible porque donde hay sacrificio no hay amor.

Toda relación de pareja comienza de una forma inconsciente.

Toda relación de pareja comienza de una forma inconsciente.

Es posible que tus primeras relaciones de pareja se iniciaran así sin un propósito claro y sin tener en cuenta qué era lo que realmente querías.

Tal vez tenías una profunda sensación de desamparo, de vacío o de soledad y entonces comenzaste esa búsqueda de una felicidad y una plenitud que te faltaba.

Y aquí aparece la relación de pareja como un camino para lograr tus anhelos más profundos.

Seguramente, lo primero que sentiste fue un sentimiento de atracción física más o menos intenso y la promesa mutua de que ese vacío interior iba a ser llenado y completado por el otro.

Y como dice la canción de Mecano, después de dos cines y un par de conciertos comenzasteis a salir.

Incluso es posible que ni siquiera te dieras cuenta de que estabas iniciando una relación de pareja y, cuando fuiste consciente, ya estabas embarcado en ella.

A partir de aquí, la forma de continuar este viaje sentimental y mantener ese barco a flote puede ser muy diferente en cada uno.

Al mismo tiempo el desenlace final suele ser siempre el mismo.

Los dos grandes tipos de relaciones inconscientes que te causan sufrimiento.

Yo distingo dos grandes grupos generales de relaciones de pareja inconscientes y por lo tanto infelices.

  1. Los que siempre discuten porque tienen una relación de codependencia.
  2. Los que nunca discuten porque tienen una relación de independencia.

Estos dos grupos conforman, a mi entender, la gran mayoría de lo que socialmente se entiende como una relación de pareja.

Es posible que tus relaciones de pareja estén más cerca de uno o de otro en función de tu nivel de identificación con el ataque o la huida ante un conflicto.

Ya sabes que hay personas que son más de atacar cuando sienten miedo y otras son más de huir ante el conflicto. Yo soy de las segundas.

¿Con qué grupo identificas más tus relaciones pasadas, con el primero o con el segundo?

Respóndeme en los comentarios.

Ahora voy a hablar un poco más en detalle de cada grupo.

La relación de codependencia son dos palomas atadas por una pata

La relación de codependencia está basada en la idea de complemento de las cualidades que cada uno posee.

Son las relaciones que yo llamo del “tejadito de naipes”. Dos naipes que para mantenerse en pie necesitan estar apoyados el uno en el otro.

 “Dos palomas atadas por una pata, suman cuatro alas, pero no pueden volar.”

¿Qué ocurre cuando necesitas la atención de tu pareja?

Que vas a atraer a tu vida a una persona que necesita sentirse necesitado.

Una persona que necesita cuidado se va sentir atraída por alguien que necesita sentirse valioso cuidando. Y viceversa. Eso es la codependencia.

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Quiero recordar que estas elecciones son inconscientes y que la mayoría de las veces no nos damos cuenta de nuestros comportamientos automáticos.

Por esta razón vuestra relación estará llena de altibajos y vaivenes como el goce y el sufrimiento, el deseo y la rabia, la atracción y el rechazo.

De este modo la relación se mantiene a través de la manipulación y el dolor.

Así, un día amas profundamente a tu pareja y al otro, la odias profundamente.

Ojo, que sientas que la odias no significa que no desees estar a su lado.

Recuerda que lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. En este sentido el odio puede generar una atracción tan profunda como el amor.

Por eso digo que lo que llamamos relaciones de amor, en realidad son relaciones de odio.

No olvides que solo la indiferencia puede alejarnos del otro. (Observa que aquí ya estaríamos en el segundo grupo de relaciones de independencia)

Por qué se dice que lo amores reñidos son los más queridos

¿En qué se basa entonces una relación de este tipo con estos vaivenes emocionales?

En la sensación de que tu pareja complementa tus cualidades naturales.

De este modo sientes que eres más cuando estás en pareja que cuando no lo estás.

En realidad, esa complementariedad que ves en el otro solo está reflejando una carencia de desarrollo en alguna parte de tu personalidad.

¿Alguna vez te has oído decir frases del tipo Nos complementamos de tal forma que no podríamos vivir el uno sin el otro?

Y aquí no estoy negando las diferencias que enriquecen la relación.

Solo estoy expresando que cuando te sientes una mitad puedes adoptar la creencia de que necesitas las cualidades del otro para sobrevivir.

La codependencia, por tanto, se basa en el hecho de que cada miembro de la relación necesita al otro.

Y en este tipo de relaciones el ataque y el conflicto están totalmente justificados.

Incluso puedes tener al amor como causa del conflicto: “Te castigo porque te amo”.

Si a tu lado me siento seguro nunca seré libre para amar.

Fíjate que estas relaciones comenzaron de forma inconsciente con el único propósito de tratar de obtener del otro tanto como fuera posible antes de que se la relación se termine.

La gran mayoría de las relaciones de pareja corresponden a este tipo y en lo único que se diferencian es en el nivel de toxicidad o dependencia emocional que producen a cada uno de sus miembros.

Es verdad que existen niveles de dependencia que uno está dispuesto a admitir como algo normal porque son el pequeño coste necesario que hay que pagar para mantener al otro a mi lado o para evitar la soledad.

Además, existe un refrán para sellar este tipo de relaciones: “Los amores reñidos son los más queridos”.

Es decir, castigar al otro porque lo amas es lo normal en una relación de pareja. Y a eso lo llamamos amor.

Y todos contentos porque seguimos el modelo de lo que la sociedad nos dicta que es una relación de pareja.

Este tipo de relaciones se ven abocadas a la ruptura como algo inevitable.

Al mismo tiempo, si no se hace un trabajo profundo de indagación y observación de nuestras heridas infantiles de abandono y traición, se repetirán los mismos patrones de codependencia en la siguiente relación de pareja que empieces.

De este modo, si no te haces consciente de lo que ocurre en tu interior, volverás a cagarla en tu próxima relación de pareja.

La relación de independencia y su apariencia de normalidad.

El otro gran grupo de relaciones inconscientes son aquellas en las que no se discute y en las que hay una apariencia de normalidad.

El otro día una pareja me contaba que cuando llega la noche cada uno se va a una habitación diferente a ver sus programas de televisión favoritos. Nosotros no discutimos nunca sobre qué programa ver en la tele, me decían.

Al lado de las relaciones de codependencia estas relaciones de pareja independientes parecen perfectas.

¿Por qué?

Porque en estas relaciones no hay un problema de relación aparente, al mismo tiempo el problema es precisamente ése, la apariencia.

Tal vez tú puedas decirme que las relaciones que conoces o las que viviste en el pasado eran de este tipo.

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Son relaciones aparentemente funcionales donde cada miembro de la relación es autónomo emocionalmente. Uno de ellos está centrado en el trabajo y el otro está centrado en los hijos, por ejemplo.

Es verdad que son personas que han aprendido a buscar lo que necesitan para su equilibrio emocional, y además saben como encontrarlo. Dos televisores y problema resuelto.

Al mismo tiempo, ambos miembros han acordado de forma inconsciente reprimir y ocultar cualquier conflicto. Como si fueran dos adolescentes que evitan discutir para no enfadar a papá y a mamá.

Es posible que si alguna vez piensas “Que no se entere mi madre de esto” no hayas roto aún el vínculo con tus padres.

Tal vez creas que como ya te compraste una casa y además tienes un sueldo ya eres un adulto. Observa, entonces, si sigues vinculado emocionalmente a tus padres.

Recuerdo cuando le decía a mi pareja que no quería vivir con ella y en realidad lo que no quería era darle un disgusto a mi madre.

El falso equilibro de la pareja de una relación independiente.

En este tipo de relaciones independientes ambos miembros se convierten en cómplices el uno del otro para neutralizar, y no resolver, cualquier tipo de conflicto que surge en la relación.

Y como no afloran las discusiones o la rabia, parece que nuestra relación es perfecta y que existe un equilibrio entre nosotros.

Eso no significa que cada uno de sus miembros viva la relación en paz.

Por ejemplo, los protagonistas de la serie Wanderlust son de este tipo. Ella es terapeuta de parejas, para más señas, y en principio parece que todo fluye con normalidad en su madura relación de pareja con 3 hijos adolescentes.

Ese control para huir de cualquier conflicto creará situaciones que hagan visible eso que necesita ser expresado en la relación y que se está reprimiendo.

Es entonces cuando el marido tiene una aventura con una compañera de trabajo.

Para seguir manteniendo ese aparente equilibrio, ambos miembros de la pareja deciden abrir la relación a posibles aventuras sexuales. Ése es su último cartucho antes de reconocer que existe un conflicto real entre ellos.

Si quieres saber como sigue la historia, no te pierdas esta estupenda serie de televisión en HBO.

La proyección del malestar sobre el otro y el principio del fin

Es verdad que, en la mayoría de los casos, nadie se plantea la posibilidad de abrir la relación a terceros, sino que es el miembro traicionado el que se lamenta y no entiende por qué su perfecta relación se está rompiendo por una infidelidad.

Y como suele ocurrir en terapia, la parte ofendida proyecta sobre la traición del otro la causa de su malestar.

No se da cuenta de que esa infidelidad solo está manifestando y haciendo visible aquello que ambos no han querido afrontar.

Por otro lado, esa infidelidad es una excelente oportunidad para que cada uno tome conciencia de sus heridas infantiles de abandono y traición y observe los patrones que conducta inconsciente que hasta ese momento ha querido ocultar y reprimir.

Ahora puedo decir que solo un profundo trabajo terapéutico de indagación y observación de las heridas infantiles puede salvar la relación.

Eso si ambos están dispuestos a hacerlo. Algo que no suele ocurrir porque ya es demasiado tarde para mantener el vínculo emocional.

Creando relaciones conscientes de pareja

Ya te he mostrado los dos grandes grupos de relaciones que existen hoy en día y como puedes comprobar en ninguno de estos modelos de pareja la felicidad es la base de la relación.

Ante esta perspectiva, y como una persona soltera que busca una relación de pareja, tal vez te estás preguntando:

¿Qué puedes hacer, entonces, para dejar de cagarla en tu próxima relación de pareja y crear una relación que te permita alcanzar la paz y el bienestar?

Solo un trabajo de toma de conciencia y auto observación puede dar algún resultado.

A través de este trabajo de indagación interior puedes aprender que la finalidad de la relación de pareja no es encontrar a la persona perfecta, sino aprovechar cualquier oportunidad que te ofrece la relación para llevar a tu mente más allá de la idea limitada que tienes acerca de ti mismo.

El propósito de la relación de pareja no es encontrar a alguien que garantice tu felicidad y tu bienestar sino aprovechar la relación para descubrir aspectos de ti mismo que no conoces y que contribuyan a tu felicidad y tu bienestar.

Lo que ocurre es que si no tenemos una relación de pareja no podemos aprender eso que solo una comunicación íntima y profunda con el otro puede enseñarnos.

Solo a partir de este punto podemos hablar de relaciones conscientes.

Y hasta que no llegues a esa comprensión, vas a seguir repitiendo patrones automáticos inconscientes que te alejan de la paz interior que buscas.

Solo cuando has sanado tus heridas infantiles puede ocurrir que aparezca en tu vida alguien que refleje tu paz interna.

Cuando has alcanzado este objetivo puedes darte cuenta de que el otro no está aquí para llenar la sensación de vacío de la que hablaba al principio de este artículo.

Entonces te darás cuenta de que esa sensación de vacío proviene de tus heridas infantiles y de las máscaras que creaste para protegerte de ellas.  

Y mientras la sanación no se produzca vas a cagarla de nuevo porque toda relación de pareja que empieces va a reflejar esas partes de tu interior que necesitan ser observadas y atendidas.

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