Por qué buscas el amor de papá y mamá en tu nueva pareja

Por qué buscas el amor de mamá y papá en tu próxima pareja

¿Sabes que buscas a los padres en tu relación de pareja?

¿Por qué buscas el amor de papá y mamá en tu próxima pareja?

¿Por qué te comportas de una determinada manera cuando estás en pareja?

He observado que siempre actúo de la misma manera cuando me siento atraído por alguien. El problema es que esa forma de actuar luego no me sirve para crear una relación duradera.

¿Por qué ocurre esto?

Soy Francisco Javier Gutiérrez de franciscojaviergutierrez.com y en este video voy a mostrarte cómo influyen en tu elección de pareja las heridas de la infancia y que aún llevas contigo en el arquetipo de tu niña interior y de tu niño interior.

Los roles que jugamos en el juego del amor

Cada ser humano ha aprendido de memoria, por haberla presenciado una y otra vez durante la infancia, la película de lo que significa una relación de pareja.

Y  también ha aprendido el personaje o el rol que debe representar dentro de la esa película. Es decir MiniYo, el personaje puede adoptar muchas caras diferentes.

La forma de actuar de nuestro personaje no es espontánea, sino que sigue unas reglas aprendidas durante la niñez, es decir sigue un guion preciso e inconsciente, una reglas que surgen de nuestra forma aprendida de ver el mundo.

Por ejemplo:

Si yo durante mi infancia no vi que mis padres se comportaran de forma afectuosa entre ellos, MiniYo aprendió que mostrar afecto hacia mi pareja no era necesario dentro de la relación.

Te puedo confesar que hasta que mi pareja no me lo dijo no me di cuenta de que ese era mi comportamiento.

Del mismo modo, si durante la infancia de mi pareja las muestras de cariño entre sus padres fueron algo frecuente su personaje MiniYo las incorporó a su forma natural de ver la relación de pareja.

Cada miembro de la pareja tenía un mapa diferente de lo que es la realidad, es decir cada uno tenía una manera particular de ver la vida. Y esto no significa que una manera fuera mejor que la otra.

Lo único importante es que nuestra forma de ver la realidad nos causa sufrimiento cuando no coincide con el mapa de los demás.

El Análisis Transaccional

El Análisis Transaccional pertenece a la corriente psicológica humanista. Fue creado en el año (1910-1970) por el psiquiatra Eric Berne.

A través de su teoría de los estados del yo podemos comprender mejor las relaciones de pareja y los conflictos que surgen entre ellas.

Un estado del yo es una forma de comportarse. Esta forma de comportarnos será de una manera u otra, dependiendo de las emociones y la manera de pensar que tengamos en ese momento.

Los estados del yo nos harán reaccionar de una determinada manera en función de cómo nos sintamos tratados en la relación de pareja.

Las teorías del análisis transaccional hablan de tres patrones de conducta bien diferenciados. Es decir los estados del “yo” son de tres tipos: el Yo Padre, el Yo adulto y el Yo niño.

Vamos a ver cada uno de ellos.

El Yo Padre

El Yo Padre, o Yo Madre, es un estado en el que se actúa, se piensa o se habla con los patrones aprendidos de los padres o alguna figura autoritaria importante en la niñez.

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Como te dije antes, en la infancia nos enseñaron lo que está bien y lo que está mal, cómo se debe vivir, sentir, y en qué debemos creer. Todo eso quedó grabado y dentro de cada uno hay también un “padre interior” o una “madre interior”.

Dependiendo de cómo nos hayamos sentido tratados en la infancia, esa figura interna del padre/madre podría ser o bien crítica o bien enriquecedora y nutritiva para nosotros.

Así tendremos una imagen crítica si percibimos a nuestros padres como unos padres poco flexibles, autoritarios, siempre enfadados, serios y rígidos, que juzgan y culpabilizan.

Ahora bien, si hemos tenido unos padres nutritivos, cuando estemos en el estado del yo padre o yo madre, nos comportaremos de una manera flexible, halagadora, cooperadora y aportando refuerzo positivo.

Como puedes ver todo depende de los patrones que hayamos aprendido en la niñez.

Tu estado del yo padre/yo madre será como una copia de lo que viste y aprendiste en tu infancia.

Significa esto que si hubiéramos tenido unos padres nutritivos tendríamos relaciones de pareja más felices.

No.

Significa que cada uno de nosotros tiene un proceso de desarrollo personal diferente y único en esta existencia.

La vida nos habla a cada uno con un idioma diferente que es el que necesitamos escuchar para comprender quiénes somos realmente.

Cada uno de nosotros viene a la existencia con unas herramientas para vivir. Las que necesitamos para escuchar la voz de nuestro maestro interior.

El Yo Adulto

El segundo estado es el Yo Adulto.

El Yo adulto es el estado más racional y realista. Un estado desde el que se analiza la información, se ordena y luego se toma la decisión que se cree más acertada, sin dejarse influenciar por las emociones ni las normas.

El Yo Adulto se centra en “lo que se debe hacer” después de analizar la situación y no en “lo que se desea hacer” sin pensar ni reflexionar.

Las reacciones del adulto son las ideales para que cualquier conversación entre la pareja tenga fluidez y sea positiva. Es el estado que disminuye los conflictos y devuelve el bienestar a las situaciones.

Cuando estás en el estado del Yo Adulto no sueles tener problemas, ya que te puedes relacionar tanto con el Yo Niño, como con el Yo Padre de tu pareja, y porque vas a ofrecer una actitud adecuada para que no se produzcan conflictos.

El yo adulto es, por lo tanto, el estado más racional y eficiente a la hora de elegir una relación de pareja porque se basa en la lógica sin dejar que las emociones infantiles enturbien el pensamiento inteligente.

El Yo Niño

El tercer estado es el Yo Niño/Yo Niña y es la parte de cada uno que más se deja llevar por los deseos, los impulsos, los sueños, la espontaneidad, la creatividad y el entusiasmo.

El Yo niño es nuestra parte espontánea y la de los impulsos naturales.

Como hemos visto antes, si el yo niño está dañado nos comportaremos de forma insegura, vergonzosa, miedosa, cruel o egoísta.

Cuando actúas desde el Yo niño/Yo Niña respondes a tu pareja como lo hacías cuando eras pequeña o pequeño, es decir con un alto grado de fantasía y poca racionalidad.

Cómo influyen los estados del Yo a la hora de crear una relación de pareja

Te voy a mostrar cómo pueden influir los estados del yo a la hora de crear una relación de pareja.

Hemos visto que los estados del yo son una memoria inconsciente del pasado. Es importante recordar esto. Los estados del yo son inconscientes. Es decir, no son lo que eres realmente sino lo que tu ego crees que eres. Los estados del yo son las diferentes máscaras que se pone el MiniYo.

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Te he dicho que el adulto es el que piensa y razona de una manera realista. Es decir el yo adulto es un estado proactivo.

También te he dicho que los otros dos estados, el de padre y niño, son los estados más reactivos porque están más dominados por las emociones y reacciones automáticas.

Por eso voy a centrarme en estos dos últimos estados reactivos para mostrarte cómo pueden influir tu “yo padre” y tu “yo niño” a la hora de crear una relación de pareja.

Cuando entras en el rol de padre o de hijo pierdes tu autenticidad, dejas de estar presente y no es tu mente consciente quien elige con quién deseas formar una pareja, sino que esa decisión la toma el ego o el MiniYo a través del patrón condicionado que aprendiste en tu infancia.

Cuando te relacionas con el otro a través del padre o el niño, las relaciones que se establecen suelen ser dominantes, infantiles, egocéntricas y destructivas, como veremos en las próximas entregas de este video-curso.

El problema en la elección de pareja está, por lo tanto, en el sistema de pensamiento del ego.

Cuando actúas desde el ego eliges pareja centrándote en tus miedos y en las heridas de la infancia que guardas en tu inconsciente.

Los 4 personajes que jugamos a la hora de elegir una pareja

Si nos inspiramos en el Análisis Transaccional podemos encontrar dos estados reactivos desde los que opera el ego a la hora de relacionarnos en pareja.

Estos estados son

  • El Padre/Madre crítico y el Padre/Madre sobreprotector.
  • El niño/niña rebelde y el niño/niña sumiso.

El Padre/Madre crítico

El Padre/Madre crítico es aquel que opera desde un modelo de escasez, poniendo más atención en lo que falta que en lo que tienes, enfocándose en lo que está mal o en lo que no se hizo.

Al Padre/Madre crítico le gusta hacer críticas y juicios y también comentarios sarcásticos. Tiende a magnificar la malo y a minimizar lo bueno.

Cuando actúas desde el Padre/Madre crítico crees que puedes desarrollar cualidades en tu pareja criticando sus defectos.

Te gusta imponer tu criterio y pretendes que todo se cumpla al pie de la letra.

El Padre/Madre crítico cree que hace todo por el bien del otro y siente que el otro está equivocado y tiene que corregirlo.

Este rol sueles jugarlo si eres alguien que se identifica con el rol de Padre/Madre de su infancia y cuya energía predominante es masculina, independientemente del género.

El Padre/Madre Sobreprotector

El Padre/Madre Sobreprotector es aquel que opera desde un modelo mental de miedo y siente que tiene que proteger a su pareja de todo lo malo que le pueda pasar.

Cuando actúas desde el padre/madre sobreprotector no permites que tu pareja tome decisiones, porque la ahogas con tu sobreprotección.

Observa si tu tendencia es salvar a tu pareja, cuidarla y rescatarla, porque consideras que el otro no es un ser poderoso sino un ser débil que hay que proteger del sufrimiento y del mal.

Observa si te gusta ser el héroe o la heroína de la película.

Sueles jugar este rol si te identificas con el rol de Padre/Padre de tu infancia y si tu energía predominante es femenina, independientemente del género que tengas.

Después de ver los roles de autoridad vamos a ver los roles infantiles.

Cuando actúas desde el yo reactivo del niño o la niña, piensas y actúas de forma parecida a la de tu infancia y te dejas llevar por tus emociones de rebeldía o sumisión.

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El Niño/Niña Rebelde

El niño/niña rebelde actúa desde la necesidad de aprobación pero yendo a la contra, es decir rebelándose contra la figura de autoridad, por eso le gusta mostrarse inflexible y fuerte todo el tiempo.

Cuando actúas desde el rol del niño/niña rebelde sientes que tienes que ir en contra de la norma por eso tus emociones más comunes suelen ser la ira, el estrés y la tensión.

Para poder sentirte así necesitas a tu lado a un Padre/Madre Crítico para oponerte a su autoridad.

Este rol suele puedes jugarlo si eres alguien que se identifica con el rol de niño/niña de su infancia y cuya energía predominante es masculina, independientemente del género.

El Niño/Niña Sumiso

El niño/niña sumiso opera también desde su necesidad de aprobación, de cariño, de ser cuidado, mimado y comprendido. Fíjate que ya seamos rebeldes o sumisos buscamos siempre lo mismo: amor y comprensión.

El niño/niña sumiso actúa también desde la necesidad de seguridad, ya sea física, emocional o económica.

Cuando actúas desde el rol del niño/niña sumiso eres capaz de resignarte, agachar la cabeza con tal de ver cubierta tu necesidad de aprobación y seguridad. Te gusta que venga un héroe, una heroína, a salvarte y rescatarte.

Este puede ser tu rol si te identificas con el rol de niño/niña de tu infancia y tu energía predominante es femenina, independientemente del género que tengas.

Las relaciones entre los 4 roles

Ya hemos visto los  4 roles típicos que puedes adoptar en una relación de pareja. En el próximo vídeo te mostraré los 4 diferentes tipos de pareja que suelen formarse con estos personajes cuando no actuamos desde el Yo Adulto, sino cuando nos comportamos como padres o niños.

Normalmente todos tenemos los tres estados del yo y los vamos cambiando dependiendo de cómo nos sintamos, cómo nos traten y en qué situación nos encontremos.

Lo cierto es que se puede cambiar de un estado a otro en cuestión de segundos.

Tú por ejemplo puedes mantener un estado equilibrado de madurez con el yo adulto, pero si tu novia o tu novio te trata de una manera poco adecuada, podría ser que tu yo adulto pasara al yo niño o yo padre, amenazando, riñendo o perdiendo los papeles.

Si analizas las conversaciones con tu pareja podrás detectar desde qué estado te estás comunicando con ella.

Estarías en el yo paternal si le dijeras a tu pareja frases del tipo: “Si no sabes hacer las cosas bien mejor no las hagas” o “Porque lo digo yo y punto”. También actúas desde tu yo padre cuando apuntas con el índice o sacudes la cabeza de un lado a otro.

Estarías en el yo niño si dijeras frases del tipo: “Vaya, la he fastidiado” “Jo, qué rollo, todo lo hago mal” y también cuando te pones a bufar o a rascarte la cabeza.

Con toda esta teoría del análisis transaccional no debemos buscar la perfección, lo ideal es utilizarla para evitar conflictos y malas relaciones, ya que, si se produce una comunicación negativa es que algo está fallando en la complementariedad de la pareja.

Por ejemplo, si tu hablas desde el yo padre, y el otro se encuentra en el yo niño, la comunicación será perfecta, os complementaréis y todo fluirá con naturalidad. Se producirá una atracción entre vosotros.

Ahora bien, como dos personas estén actuando desde el yo padre, chocarán y se producirán conflictos, porque ambos desearán llevar el control y  mandar.

Dos personas con el estado del yo niño, tampoco tendrán conflictos, habrá conexión sin necesidad de complementarse, ya que cada uno irá a lo suyo sin pensar mucho en el otro. Pero dos personajes de niños es difícil que se comprometan en una relación de pareja.

Como te dije antes con el estado del yo adulto, no suele haber problemas, ya que te puedes relacionar tanto con el yo niño, como con el yo padre de tu pareja, ya que, ofrecerás un ambiente ideal para que no se produzcan conflictos.

En el próximo video te mostraré la manera normal que tienes de elegir a tu pareja sin darte cuenta de que tal vez sea el camino más largo para alcanzar la felicidad.

En el próximo video te mostraré la manera normal que tienes de enamorarte y elegir a tu pareja sin darte cuenta de que es la manera equivocada.

Ubuntu!!!

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