Este post está escrito por Gabriela Alvarez 

Contenido

  1. ¿Qué es discutir conscientemente?
  2. Expresar nuestros puntos de vista.
  3. Cómo abrimos las discusiones con amor.
  4. No siempre fue así, sobrevivimos muchos torbellinos emocionales.
  5. Marca un objetivo.
  6. El poder del perdón.
  7. Comprendiendo al otro.
  8. Todos tenemos derecho a cambiar de opinión.
  9. Dos son mejor que uno, las decisiones se toman como un equipo.

 

UN CAMINO DE APRENDIZAJE: CÓMO APRENDIMOS A DISCUTIR DE FORMA CONSCIENTE

Tener una relación estable, feliz y sana es un trabajo de todos los días, nosotros bien lo sabemos.

Mudarnos juntos y casarnos a los 23 años significó una considerable dosis de paciencia, buena voluntad y ganas de nuestra parte de construir cada día una mejor relación.

Muchas personas nos preguntan ¿Cuál es el secreto de su relación? Y la verdad es que no hay ninguna fórmula secreta para el éxito de una relación.

Para nosotros, significa un trabajo diario de comprensión mutua y sobretodo de compromiso (verdadero compromiso) de ser cada día mejores personas para y con el otro.

Asimismo emprender juntos, como lo hemos hecho a través de nuestro Blog Caminito Amor, ha llevado nuestra relación al siguiente nivel, aprendiendo no sólo a convivir como una pareja sino como colegas de trabajo.

Aprendiendo otro rol dentro de nuestra relación en la que la confianza, el respeto y sobretodo las ganas mutuas de que el proyecto tenga éxito son los principales ingredientes para trabajar juntos.

Estamos seguros que vos puedes hacer lo mismo, y tener una relación que te llene de orgullo y felicidad.

Uno de los motivos más frecuentes del desgaste y ruptura de una relación son las frecuentes y recurrentes discusiones.

¿Por qué siempre te enamoras del mismo tipo de persona que te hace sufrir?

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No sabemos por qué la mayoría de las personas se acostumbran y quieren (decimos quieren porque quien no quiere no discute, así de simple) parar discutiendo.

No saben expresarse bien y no empatizan con su pareja.

Nos hemos dado cuenta a través de muchos de nuestros amigos que se aburren y tienden a discutir por casi todo, sin motivo aparente y sin ninguna razón de peso que les acompañe.

Sería algo como decir que se enganchan (enamoran) más con las discusiones.

1.     ¿Qué es discutir conscientemente?

No discutir por todo, sino con razón

Te contaremos algo, nosotros somos humanos, y como cualquier pareja discutimos y muchas veces queremos mandarnos a la mierda (sí, con esa palabra), pero no lo hacemos.

Hemos aprendido a discutir conscientemente, ¿qué significa esto?

Que en primer lugar nos apropiamos de nuestros sentimientos y los expresamos de tal forma que no lastime al otro.

Está bien discutir, pero entendiendo la delgada línea que separa la discusión del ataque personal o de la pelea.

Discutir es discrepar ante una idea o un hecho concreto ante una acción. Pelearse es dejar la discusión sobre las ideas para centrarla en la persona.

Discutir conscientemente es hacerlo sobre la acción u opinión, no sobre la persona. Clic para tuitear

Es muy diferente decirle a tu pareja:

“No me gusta esa comida porque no me sientan bien los mariscos” a decirle “La comida que hiciste es un asco, sabes que no me gustan los mariscos”.

¿Notas la diferencia?

2.     Expresar nuestros puntos de vista

Cuando piensas discutir sobre algo es porque tienes un punto de vista diferente a lo que está haciendo tu pareja.

Eso está bien, no tienen que estar de acuerdo en todo. (Y que aburrido sería si así fuera)

Pero hay que saber expresar los puntos de vista de tal forma que lo que le decimos a nuestra pareja no sean golpes hechos palabras, intentando ganar una discusión.

Para aprender a discutir conscientemente y expresar nuestros puntos de vista nosotros hemos aplicado una técnica que se llama “Evita las 4 D”

  1. Evita descalificar a tu pareja personalmente
  2. Evita denigrar sus conductas, habla sobre la acción que te molesta
  3. Evita devaluar sus logros
  4. No muestres una actitud defensiva

Esto es algo que utilizamos mucho sobre todo cuando estamos trabajando en el blog, ya que emprender en pareja no es cosa fácil, nosotros te contamos cómo hacerlo sin morir en el intento.

3.     Cómo abrimos las discusiones con amor

Antes de iniciar una discusión o decirnos lo que nos molesta, practicamos la empatía.

Empatiza al comenzar una discusión recuerda que probablemente tu pareja no buscaba fastidiarte con lo que ha dicho o hecho.

Yeyo por ejemplo, rara vez es consciente de que algo que ha dicho o hecho me ha molestado, ni se da cuenta.

Recién cuando le digo el acto que me ha molestado (el acto, no él), entonces se pone en mi lugar y antes de siquiera haber empezado una discusión ya estamos bien otra vez.

¿Por qué?

Porque me deja expresarme libremente sobre las cosas que me inquietan, molestan o incomodan de tal forma que no las vuelve a cometer a futuro.

De igual forma él se ha dado cuenta (después de muchos años) que la mejor forma para entendernos era conversar conmigo sobre sus inquietudes.

No siempre fue así, sobrevivimos muchos torbellinos emocionales

Hace unos 3 años atrás, estábamos los dos haciendo los papeles para sacar un crédito para un departamento (cuento largo, que haremos corto).

Entre medio de todos los trámites a Yeyo le entregan una carta de pre-aviso en la que le indicaban que no necesitarían más sus servicios y que debía comenzar a buscar otro trabajo (para esto tenía 3 meses).

¿Sabes cuándo me enteré esto?

Una semana antes de que se tuviera que salir del trabajo.

Imagínate! Estuvo 3 meses sin decirme nada.

La reacción de la mayoría de las personas sería pelear y reclamar al respecto.

Porque ¿cómo no va a decir algo tan importante y que influye directamente en nuestra dinámica familiar?

La verdad es que Yeyo tenía tanto miedo, frustración y pena de decepcionarme que llevó él la carga solo durante tres meses (sin ningún apoyo emocional), hasta que se animó a contarme.

¿Cuál fue mi reacción?

Básicamente abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien, y que no se preocupara que saldríamos adelante.

Desde ese entonces cada vez que tiene algún aprieto o problema acude a mí, su esposa, para conversarlo.

El que yo reaccionara de buena forma (lo que Yeyo no esperaba), hizo que él tuviera la confianza de conversar conmigo y lo más importante sentirse apoyado.

Marca un objetivo

Puede parecer un poco absurdo, pero cada vez que pienses en discutir con tu pareja marca tu objetivo.

¿Por qué estás discutiendo? ¿Qué piensas cambiar con esta discusión?
No obtener, ni ganar, solo cambiar o expresar.

¿Por qué hacemos esto?

Porque muchas veces comenzamos a discutir porque no nos gustó el tono de voz y terminamos discutiendo sobre algo que pasó hace más de 2 años.

Marca un objetivo claro en la discusión y no dejes que se desvíe.

4.     El poder del perdón

Aunque no quieras, somos humanos y por mucho que nos empeñemos en no discutir o herir a nuestra pareja, lo más probable es que lo hagamos en algún momento u otro.

No intencionalmente, claro, pero todos cometemos errores y nadie está absuelto de cometer alguna acción o decir algo que termine lastimando a quien amamos.

Nosotros lo sabemos muy bien, y hemos aprendido que nada funciona mejor que una pronta disculpa, con amor y de corazón.

Esto no significa que ahora vas a ir con la tranquilidad de que puedes discutir y pedir perdón sin ton ni son.

Pero sobretodo este punto va para la persona que ha sido lastimada, muchas veces cuando algo nos dolió de nuestra pareja, caemos en el rencor y no aceptamos las disculpas de forma sincera.

Yo era así en un inicio (Gabriela), me quedaba tan resentida con cualquier tontera y pasaba díaaaas con la discusión en la cabeza y reprochando a Yeyo, hasta que entendí esto:

“Aquel que no puede perdonar a otros destruye el puente por donde debe pasar él mismo“- George Herbert

Me sorprendía que cuando yo me equivocaba (porque también lo he hecho), una vez pedía las disculpas correspondientes, de forma sincera, Yeyo jamás me reprochaba nada.

Era un borrón y cuenta nueva.

Al final terminas dándote cuenta que “el perdón es un regalo que te das a ti mismo”, no a la otra persona porque vos sos quien terminas más dañado por no saber perdonar.

¿Entiendes?

La Madre Teresa de Calcuta bien lo dijo “El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.

Esto no solo se aplica en las parejas sino en tu vida en sí.

5.     Comprendiendo al otro

Para tener una relación sana y poder construir nuestro matrimonio desde tan jóvenes (casarte a los 23 años en estos tiempos no es cosa fácil), debes crear siempre puentes de empatía.

Siempre ponerte en los zapatos del otro, te ponemos un ejemplo.

Yeyo es Veterinario Zootecnista, eso significa que su trabajo es en el campo y mayormente sale a tempranas horas en la madrugada.

Yo (Gabriela) tengo un sueño vela, y nuestras gatas (que son como nuestras hijas), ni bien se levanta Yeyo sean 2, 3 o 4 de la mañana comienzan a hacer escándalo.

Al principio Yeyo salía y dejaba la puerta abierta, prendía la luz, o hacía ruido (sin quererlo) y aunque yo tenía que trabajar a las 7 de la mañana y no a las 4, terminaba despertándome de malhumor o perdiendo el sueño.

No fue más decirle, con cariño, que recuerde que tengo un sueño muy liviano y que no podía volver a dormir cuando el hacía ruido o dejaba a las gatas adentro, que Yeyo ahora se levanta despacito y en otro baño se cambia, se lava los dientes, se arregla, saca a las gatas y se va sin hacer ruidos.

Eso es crear puentes de empatía.

Dialogar es el arte de construir puentes, entender lo que la otra persona te está diciendo, es ser empático.

6.     Todos tenemos derecho a cambiar de opinión

Este es uno de los principales errores que cometemos en nuestras relaciones, tendemos a condenar a nuestra pareja por cambiar de opinión (cuando ya se ha tomado una decisión).

Así como tienes derecho y la buena costumbre de formarte tu propia opinión y defenderla, también tienes derecho a cambiarla.

Cambiarla, sin tener que sentirte culpable porque alguien te recrimine que ayer pensabas distinto.

Retornando a la historia del departamento, mucho antes de decidir comprarlo, mi concepción de una buena vida era muy diferente a la de Yeyo.

Esto pasa muchas veces, estamos en una relación, pero no es hasta que vienen temas a la mesa como dinero, hijos, etc. que realmente te conoces.

Mi concepción del dinero era muy diferente a la de Yeyo, y para mí hipotecarme es la nueva esclavitud del mundo moderno.

Te pasas toda tu vida pagando por una casa o departamento, por mí alquilando estaba tranquila, además todo mi dinero lo ahorraba para viajar.

Yeyo sin embargo,  creía firmemente que alquilar era tirar dinero a la basura y eso veníamos haciendo hace un buen tiempo entonces, y además no se estresaba por viajar tanto como yo.

Resumiendo en una frase: él quería chicha y yo limonada

Solucionamos todo porque al final nos amamos y te diré algo, tener una pareja es aprender a ceder, dejar el egoísmo y buscar los puntos en común.

Como bien nos dijo Javier Francisco en nuestra entrevista: ¿Estás jugando a ganar o a ser feliz?

Así que yo acepté comprar un departamento para no seguir alquilando, como a Yeyo le pesaba y él aceptó viajar mucho más seguido.

Irónicamente entre tanto viaje comenzó a apasionarse por los viajes tanto como  yo, sentir esa necesidad de viajar que a mí me agobiaba y actualmente estamos con el departamento a la venta para irnos a viajar por el mundo, mientras juntos hemos creado el blog Caminito Amor.

Cambia sin miedo

Imagina que, después de haber tomado una decisión, reflexionas y tomas consideración de otros puntos que no tuviste en cuenta al principio.

7.     Dos son mejor que uno, las decisiones se toman como un equipo

Finalizamos con este punto, que es el más importante y aunque parezca obvio, muchas veces olvidamos.

Todas las decisiones, y más aún, las importantes se deben tomar como un equipo, porque eso es lo que es una pareja, un equipo.

Un equipo que discute, pero lo hace con un motivo y no pensando dañar al otro sino que a partir de esa discrepancia de opiniones pueda surgir una en conjunto y tomar decisiones para el beneficio de la relación.

Nosotros, como toda pareja, seguimos practicando, no hemos encontrado la fórmula del éxito pero sí muchas acciones que a nosotros nos funcionan para mantener nuestro matrimonio.

No importa lo grande que sea el amor, hay veces que no te puedes poner de acuerdo y las decisiones más tontas (las que tomamos enojados o solos) son las que mayores problemas pueden traer a tu relación.

Es importante involucrarse en las decisiones que van a tomar.

Y algo que ayuda muchísimo y que nosotros hemos creado juntos son reglas de comportamiento y acuerdos comunes explícitos sobre ciertas actividades y tareas que desempeñaran juntos.

Esto sobre todo,  a nosotros nos ayuda en nuestro emprendimiento y en el rol como colegas de trabajo, nosotros le llamamos a esto nuestro código de camerino y te contamos como lo construimos aquí.

Esperamos que nuestra historia y los puntos vistos en el artículo te sirvan para seguir construyendo la vida en pareja que sueñas.

¿Te ha gustado el artículo? ¿Tienes alguna pregunta para nosotros? Estamos encantados en poder ayudarte.

También te hemos dejado un regalo:

Viajar y emprender en pareja son cosas muy parecidas, así que te dejamos una megaguía para planificar el mejor viaje con tu pareja y que te ayudará en todo lo que emprendan juntos.

Abrazos,

Gabriela & Yeyo

Acerca de la autora de este artículo Gabriela Alvarez

En noviembre 2016, después de que Yeyo perdiera su trabajo invertimos todos nuestros ahorros en formación digital para crear Caminito Amor, cumplir nuestro sueño de dar la vuelta al mundo y apoyar a otras parejas emprendedoras a construir un negocio online que amen, como lo hemos hecho nosotros. Te ayudamos a que hagas lo mismo con tu pareja y construyas la relación que sueñas, no es una utopía.