Me llamo Francisco Javier Gutiérrez y acompaño a personas que tienen heridas de amor para que transformen esas heridas en oportunidades para sanarse ellas mismas y poder disfrutar así de una pareja dichosa que aporte paz a sus vidas.

¿Cómo puedes saber si tienes heridas de amor?

  • Cuando te sientes en soledad al lado de tu pareja, porque no consideras a tu pareja tu compañero y tampoco tu amigo.
  • Cuando sientes que la relación no fluye o, si lo hace, es con mucho esfuerzo por tu parte, haciendo que no estés a gusto a su lado.
  • Cuando sientes que tu propia naturaleza es incompatible con la naturaleza de la persona que comparte tu vida porque las diferencias entre ambos son cada día más grandes.
  • Cuando has perdido la fé y confianza en tu pareja. Cuando no sientes que el otro quiere tu propio bien aparece el miedo.
  • Cuando no experimentas un fuerte deseo de hacer al otro feliz porque ya no puedes verlo como realmente es sino como tú quieres que sea.

Si no tienes pareja, o no la deseas, ¿puedes tener heridas de amor?

  • Tienes heridas de amor cuando deseas estar solo como una solución inmediata a tus problemas de pareja.
  • También tienes heridas de amor cuando la soledad te pesa tanto que anhelas encontrar una pareja.
  • Y cuando deseas tener pareja y nadie aparece en tu vida que cumpla tus expectativas.
  • O cuando piensas que es mucho mejor estar solo que mal acompañado, o que ya se te ha pasado el tiempo de amar y compartir tu vida.

¿Cómo puedo ayudarte a sanar tus heridas de amor?

 

El amor romántico surge de la necesidad de apego, del ansia del vínculo emocional.. Estamos programados para encontrar a alguien de quien depender de forma eficiente, un ser amado que nos ofrezca conexión y apoyo en un marco de seguridad.

Nuestras relaciones son el escenario del conflicto. En ese escenario surgen sentimientos dolorosos que te hacen daño.

Odio, ira, rabia, rencor, son aspectos que surgen cuando te sientes atrapado en alguna situación de enredo o amenaza.

La gran noticia que te traigo es que puedes poner amor y consciencia en cada situación destructiva con tu pareja.

Y terminar comprendiendo que el verdadero enemigo no está en ese rostro que tienes enfrente y que te altera, sino que se encuentra dentro de ti cuando observas lo que hay debajo de aquello que genera tu tensión.

Trabajando el crecimiento y la consciencia en uno mismo se resolverán aspectos de cada uno que luego influirán de forma positiva en la pareja.

Te acompaño mientras descubres tu increíble capacidad para amar.

Si quieres coger la vía de la independencia busca la persona idónea de la que depender y recorre esa vía a su lado.

¿Por qué pienso que soy el hombre que puede acompañarte mientras creas una pareja que aporta paz y bienestar a tu vida?

 

Porque nunca creí en el amor.

Crecí con la creencia de que el amor no era para mí.

Me converti así en un hombre anti-pareja. Todos mis amigos se echaban novios menos yo. Como el amor no era para mi tampoco podía serlo para nadie. Aprendí a mirar el amor con arrogancia y soberbia. Para mi el amor solo existía en el cine.

Pero el dolor de sentirme solo era insoportable. Estaba programado para encontrar a alguien a quien amar. Así que llegaron los primeros enamoramientos y las primeras parejas.

La pareja es el mayor de los espejos donde se reflejan nuestras mayores cualidades y nuestras sombras más escondidas.

Cuando descubrí todo eso que odiaba de mi mismo, asumí mi propia responsabilidad en todas las decisiones de mi vida, sobre todo en mis conflictos de pareja, y dejé de buscar culpables.

Así, conectando profundamente con mi sentido de misión, me formé como terapeuta en la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal y me especialicé en Terapia Transpersonal de Parejas. Luego, tras mi formación en PNL, me certifiqué como Coach de Parejas.

De este modo me convertí en un experto en responder a estas preguntas:

¿Por qué tenemos parejas? ¿Por qué buscamos el amor en el otro? ¿Por qué es tan difícil alcanzar una relación estable y madura?

Me hice experto en aquello que más dolor me causaba y más dificultades tenía en sanar. Me hice experto en observar heridas de amor.

 

Me di cuenta de que, hasta ese momento, había vivido en piloto automático siguiendo unos patrones mentales aprendidos antes que elegidos.

Pero yo solo no pude darme cuenta.

Me tuvieron que ayudar, con sus amorosas demandas y con su luz consciente, mis parejas.

Desde aquí las honro y les hago llegar todo mi amor.

Recuerdo cuando mi primera pareja encendió para mí la lámpara de la conciencia, cuando me dijo:

“Sentémonos a hablar de lo que nos pasa”

Él fue quien facilitó mi crecimiento.

Y tengo que reconocer que estaba muy asustado. Hacer toma de conciencia de lo que pasaba en nuestra pareja y penetrar en mi corazón era muy difícil para mí.

Recuerdo que me enfadé. “A nosotros no nos pasa nada”, le dije.

Entonces no me daba cuenta, pero detrás de ese enfado estaba mi miedo a sentir y mi forma de ocultarlo era ponerme gallito.

Han pasado casi 20 años de aquella conversación.

“El amor es tan bueno como dicen”, escribió Erica Jong. “Vale la pena luchar por él, ser valiente, arriesgarlo todo. Porque si no arriegas nada, corres un peligro aún mayor”.

No podría estar más de acuerdo.

 

 

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