¿Te acuerdas de aquella canción que no parabas de escuchar cuando ibas al instituto?

No somos conscientes del efecto que ha tenido en nuestra existencia aquella canción favorita de la adolescencia o esa película que nos impactó en el cine.

Sin embargo, esa música y esas imágenes forman parte ya de la experiencia de vida que ha configurado tus creencias sobre el amor y la pareja.

En este vídeo te cuento cómo una sola canción de George Moustaki que aprendí a los 15 años, decretó que el amor es una prisión y que para amar tengo que traicionar mi libertad.

El poder de estas sentencias es enorme si no somos capaces de desmontarlas. En el vídeo te cuento cómo logré superar esa creencia en 4 pasos.

¿Por qué siempre te enamoras del mismo tipo de persona que te hace sufrir?

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Debajo del vídeo tienes la transcripción completa.

Transcripción

Una canción sobre la libertad de George Moustaki, que aprendí de memoria en clase de francés a los 15 años, marco el patrón de mis creencias sobre la pareja.

Aún hoy la recuerdo en su mayor parte, incluso en francés

Mi libertad, mucho tiempo te guardé como una perla rara.

Mi libertad, fuiste tú quien me ayudó a soltar las amarras.

Me dejé hacer y te traicioné por una prisión de amor y su bella carcelera.

El último verso de la canción fue el decreto que creí a pie juntillas durante mucho tiempo:

El amor es una prisión y para amar tengo que traicionar a mi libertad.

Creo que adopté esa creencia limitante porque seguramente me benefició cuando era adolescente.

Pero el dolor que viví después durante mis relaciones de pareja me obligó a observar con detenimiento esa creencia.

Yo quería dejar de sentirme mal.

¿Cómo podía dejar de sentirme mal?

Una de las razones de que la pareja no llegara a mi vida era el miedo a sentirte dependiente.

En el vídeo de la semana pasada te hablaba de la necesidad de una dependencia eficiente en una relación de pareja.

¿Cómo puedes alcanzar esa dependencia eficiente?

Dejando de luchar contra el miedo a sentirte dependiente.

Quiero decir que el primer paso es abrazar lo que me ocurre y no desear que desaparezca la sensación de que amar significa estar atrapada en tu relación de pareja.

Cuando dejas de luchar contra el efecto puedes poner tu atención en la causa. Ya sabes que todo efecto es consecuencia de una causa.

El proceso que voy a compartir contigo no se dirige al miedo a la dependencia sino a la causa de mi malestar.

Paso 1: Piensa de forma correcta

¿Cómo podía dejar de sentirme atrapado en mi relación de pareja?

Dejando de pensar mal, dejando de pensar que el amor es una prisión que me quita la libertad.

¿Cómo podía darme cuenta de cómo pensaba?

Observando cómo me sentía.

Si me sentía mal era porque no estaba siendo coherente conmigo mismo.

La única forma que yo tenía de darme cuenta de eso era mi dolor.

Paso 2: Presta atención a tus creencias profundas

Si existía una incoherencia interna significaba que yo no actuaba ni sentía de acuerdo cómo pensaba que debía hacerlo.

¿Si yo era un ser libre por qué me sentía atrapado en una prisión?

Para responder a esta pregunta tuve que poner atención a las causas y a las creencias profundas que me generaban esa emoción de sentirme atrapado en la pareja.

Mi creencia profunda era que yo no merezco ser libre para recibir amor.

Es decir, solo si soy dependiente pueden quererme.

Solo si renuncio a mi libertad podré recibir amor.

Fíjate que es una creencia infantil que me fue útil durante el tiempo en el que dependía de mis padres para sobrevivir.

Pero ya soy un adulto y esa creencia ya no me sirve.

Por eso había falta de coherencia en mi vida de pareja.

Paso 3: Hazte consciente de tus proyecciones

Estaba claro que yo no era consciente de esa creencia. Si no era consciente es porque no era capaz de verla en mí porque me la había quitado de encima.

¿Cómo voy yo a seguir pensando como un niño? Esa creencia es totalmente falsa, señores.

¿Y qué hacía para quitarme esa creencia de encima?

Proyectarla en el otro, en mi pareja, llamándolo carcelero, como decía la canción de Moustaki.

No es que yo, inconscientemente, deseara perder mi libertad, sino que era el otro el que me la quitaba, era el otro el que me tenía prisionero.

Paso 4: Asume tu propia responsabilidad

¿Cómo pude cambiar mi creencia equivocada una vez que acepté que era mía?

Asumiendo la responsabilidad de mis sentimientos.

Es decir, aceptando que de forma inconsciente yo me sentía como me quería sentir respecto a la pareja. Es decir, asumir que yo quería sentirme atrapado porque yo deseaba recibir amor.

De esta manera pude evitar la proyección en el otro dándome cuenta de que yo era el único responsable de mis sentimientos.

Asumiendo que yo era el guardián, el único carcelero de mí mismo, no mi pareja.

Era yo el que deseaba sentirse atrapado y ese deseo creó mi realidad de cárcel igual a pareja.

Yo me sentía como me quería sentir.

Cuando me responsabilizo dejo de culpabilizar a mi pareja de mis sentimientos. Clic para tuitear

Cuando dejo de proyectar permito que mi malestar se quede conmigo porque solo de esta manera podía darme cuenta de que mis pensamientos estaban equivocados respecto a mi falta de libertad.

El malestar me hizo ser consciente de mis falsas creencias.

Ahora me di cuenta de que él llegó para mostrarme lo que yo creía respecto de mi mismo.

Te recuerdo los 4 pasos

  1. Piensa de forma correcta, dejando de pensar mal.
  2. Pon atención en tus creencias profundas. Debajo de un sentimiento de malestar siempre hay una idea equivocada de ti misma.
  3. Hazte consciente de tus proyecciones. Descubre lo que te haces a ti misma observando lo que haces a tu pareja.
  4. Asume tu propia responsabilidad. Eres responsable de todo lo que sientes.

Puedes observar tu sufrimiento amoroso de dos maneras: como un castigo o como una oportunidad.

Yo siempre lo observé como un castigo, inevitable además.

Pensaba que si quería tener pareja tenía que renunciar a la libertad. Era una creencia inconsciente y por eso pasó tanto tiempo hasta que tuve mi primera pareja estable.

Ahora, sin embrago pienso que una vez que has elegido pareja no tiene sentido preguntarse si hay o no dependencia: siempre la hay.

Muchas veces solo puedes enfrentarte al mundo con autonomía porque sabes que cuentas con alguien a tu lado que te apoya.

Como dije antes, cuanto más eficiente es la dependencia mutua de 2 personas más independientes y audaces se vuelven éstas.

Ahora te toca a ti:

¿Qué has aprendido de mi proceso para dejar de sentir miedo a una dependencia sana?

Respóndeme en los comentarios.

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Hasta el próximo vídeo

UBUNTU!!!